Viendo la puesta en escena y el rendimiento del equipo anoche en San Mamés, nadie diría que es la primera semifinal del Levante en mucho tiempo. El conjunto que dirige Paco López no solo no se dejó amedrentar por el Athletic, sino que fue claramente superior de salida y se puso 0-1 con el gol de Melero.
Después, tras el descanso, los cambios de Marcelino y el gol de Íñigo Martínez, supo resistir y aferrarse al partido sin titubear. Dani Cárdenas, que ya se ha ganado un hueco en el corazón granota con sus paradas en esta Copa, hizo el resto. El empate a uno es maravilloso y un botín suculento de cara a la vuelta en Orriols dentro de un mes.
Ojalá que la proeza del grupo no hubiera coincidido con la maldita pandemia y la afición del Levante pudieran entrar al Ciutat el 4 de marzo. Tiene toda la pinta que va a ser un encuentro histórico.