Cuando comenzamos a transitar el camino espiritual, buscamos la perfección en nuestras vidas. Tratamos de mejorar nuestro carácter, costumbres, ideas, alimentación, y hasta la vida social. A veces, hacemos sacrificios con el fin de alcanzar una vida más plena y feliz; sin embargo, muchas veces no llegamos al estado de éxtasis o plenitud que anhelamos. La decepción puede llevarnos a rechazar la disciplina que habíamos emprendido, o en el peor de los casos, puede desmoralizarnos a tal punto de pensar que "Dios se ha olvidado de nosotros". Cualquiera sea la reacción, ésta sólo nos está señalando que hemos cometido un error. Y un error puede ser corregido.
El Universo funciona como una gran computadora: hay que saber presionar las teclas adecuadas para obtener lo que se desea. Cuando no lo estamos haciendo, la computadora se detiene, espera fría y silenciosamente la señal eléctrica correcta. El Universo tiene sus "teclas" y la metafísica nos enseña ¿cuáles son? Algunas escuelas esotéricas han tergiversado estas enseñanzas, quizá sin ninguna mala intención, con lo que han llevado a muchas personas a cometer errores y a frustrarse en sus expectativas.
Algunos de los errores más comunes son los siguientes:
1. Envolverse en una burbuja de protección, o en una luz, o en color, o en ángeles, o en cualquier otra forma que proteja de los peligros que existen afuera
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2. Enviar luz a otros para que mejoren
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3. Creer que vamos hacia DiosTodo, que evolucionamos espiritualmente
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4. Angustiarse o preocuparse cuando hay un familiar enfermo o atravesando algún tipo de crisis
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5. Creer que uno ha sido "elegido" por Dios
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6. Sacrificarse por otros
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7. Depender de amuletos, estampas religiosas, cristales, velas, imágenes, o cualquier otro tipo de elemento
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8. Creer que uno puede guiar a otros o que puede ser guiado
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9. Creer que los maestros espirituales son aquellos que nos proveen de la información teórica
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10. Creer que uno no puede enojarse, temer, o sentir cualquier otra emoción negativa por estar en el camino espiritual
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La mayoría de los errores aquí enunciados están generados por la actitud crítica de nuestro propio ego. El ego no puede desaparecer por que necesitamos de él para actuar en este plano. La "solución" es ponerlo alineado con nuestro Espíritu. Amablemente, le podemos decir al ego que: "A partir de ahora, deberá seguir las indicaciones de un nuevo Maestro amoroso, amable, paciente y permanente, que nunca juzga y que sabe que siempre estamos haciendo lo mejor que podemos". Si seguimos las indicaciones de nuestro Maestro Interior, nunca podemos fallar.
Anexo 1 del Libro Los 7 Principios de la Felicidad de Horacio Valcesia
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