Esta vez llego a mis manos… un nuevo mensaje revelador.
Un tema descuidado que me recuerda que tan programados estamos.
Hemos olvidado nuestras necesidades naturales. Me refiero al contacto cariñoso…
A cómo manifestamos el amor.
¿Qué sientes cuando te tocan con cariño? ¿Cuándo te acarician?
Si resulta tan agradable, ¿por qué nos privamos de sentirlo con más frecuencia?
¿Sabes que muchos podemos pasar largas temporadas sin haber tocado a alguien…
Apartando nuestros hijos, padres y cónyuges? ¿Qué hay de aquellos que están lejos y no tienen familia? ¿O si ya eres mayor y no tienes a nadie a tu alrededor?
También están quienes, aunque muy acompañados, viven sus propias prisiones sin muestras de afecto, sólo el saludo convencional.
Sabes que agradable es darle un cálido apretón de manos a alguien, un abrazo o simplemente acariciar naturalmente su espalda?
Los bebes no pueden sobrevivir sin recibir este cálido contacto.
¿Te imaginas cuanto nos aliviaría recibir unas cuantas demostraciones de afecto?
No me refiero únicamente a las palabras que nos reconfortan. Entonces, ¿por qué nos privamos de aquello que tanto anhelamos?
Nos hemos privado demasiado, incluso preferimos la soledad del aislamiento que enfrentar nuestro miedo al rechazo.
(...) (...)
Qué si te van a rechazar?
Nadie te rechaza, eres tú mismo que ves el rechazo en el otro, porque el otro es únicamente tu espejo.
Limpiemos esos bloqueos que te alejan de la expresión del amor.
Regálate felicidad.
No hay mejor manera de expresar la ternura que con un toque cariñoso.
Nuestra sociedad y nuestras creencias nos han mantenido aun más separados.
Es tiempo de abrazar…
De tocar…
De hacer feliz y de ser feliz…
Ahora este mensaje es tuyo.
Toma para ti lo que te sirva y compártelo con los demás…
Texto inspirado en Palabras Mágicas, el libro sobre Ho’oponopono de Jocelyne Ramniceanu