El relato de Débora y Barac en Jueces 4 es un testimonio del liderazgo inesperado que Dios utiliza para llevar a cabo su plan de liberación. En un tiempo de opresión bajo Jabín, rey de Canaán, Dios levanta a Débora, una profetisa y juez, para dirigir a Israel. Este pasaje destaca que Dios no se limita a líderes convencionales; Él usa a quien Él desea, incluyendo a mujeres, como instrumentos poderosos para su obra.