No obstante, el reguero de clásicos es interminable y ruidoso de cojones, quedando por ahí también expuestas brutalidades del calibre de tema-título (en una vena LIZZY que te vas), la macarrona y provocadora ‘Overdrive’, la inmediatamente “Rushesca” ‘Angel’ u otra que nace a pecho descubierto evocando a la gloria inmarcesible del combo Gorham & Robertson, ‘Tokyo Rose’, aunque definitivamente ‘Gypsy Queen’ (la inmediatamente por debajo de ‘Warrior’) es la que ejerce de tochazo pivotal a la hora de encumbrar al primer disco de los de Reale entre la crema de la crema del Hard/Heavy de los setenta. Porque no hay más vuelta de hoja,