Yo los pruebo, pero no los abandono. Si, Padre Altisimo y Luz infinita, pruebame siempre, pero no nos abandones jamás a fin de que nosotros podamos gozar de tu gloria en el mundo. Pruebanos en el discernimento para que nuestra fuerza espiritual devenga en fuerza incorruptible y sea vencida la debilidad que impide a nuestros espiritus ser a tu real imagen y a tu real semejanza. Pruebanos, pero no nos abandones jamas, a fin de que sea prometida cada voluntad tuya y sea concedida la llama de aquella virtud que se anima de amor y de justicia para ser la solar semilla que fermenta tu excelsa deidad en el mundo manifestado.La justicia ha iniciado y el apocalipsis reclama los primeros sacrificios que se inmolan para dar luz de salvacion a quién aún duerme el sueño de la inconciencia. Los cuatro caballeros han sido movidos y el impetu de su galope sacude tierras y pueblos. Haznos instrumentos de tu testimonianza, más valientes y más responsables en la gracia que tu nos has concedido sin límites. Si, Padre adorado que brillas en el cielo, pruebanos pero no nos abandones jamas, a fin de que nosotros podamos devenir en tu fuerza de redencion en el mundo y tu salvación para aquellos que te temen y te obedecen. Del cielo a la tierra Nicolosi 1 mayo de 1991 Eugenio Siragusa