Conversar con Ana Ibis Rodríguez Leyva es un placer. Su pasión por el cine, contagia, seduce, educa. Menos, no se puede esperar de quien durante 19 años ha trabajado en la promoción del séptimo arte en Las Tunas, y disfruta de un filme con la misma intensidad con la que descubre, y después cuenta la historia detrás de la historia y sus protagonistas.
Así le sucedió aquel mediodía en que llegó a una escuela secundaria para compartir El Chicuelo, un clásico de la cinematografía mundial y de la obra de Charles Chaplin, pero alejado de los cánones de hoy y de la preferencia entre los jóvenes. Sin embargo, no hizo falta mucho para que Ana Ibis se robara la atención de los muchachos: Chaplin, al realizar el filme, acababa de perder a uno de sus hijos, era la primera vez que este gran, pero en cierta medida vanidoso actor, cedía el protagónico a otra persona y Jackie Coogan, el chico, daría nombre a una ley de 1939 que protege las finanzas de los niños actores.