Casi ningún detalle escapa a la memoria de Ana Rosa López Bañobre. La tragedia le tocó de cerca y, 43 años después, no olvida ni perdona. De hecho, consagra sus jornadas laborales a una constante apelación a la memoria: trabaja en el Memorial Mártires de Barbados, de la ciudad de Las Tunas, un sitio que atestigua el odio y la irracionalidad que robó la vida de 73 inocentes, el 6 de octubre del 1976, en las aguas del mar Caribe.
Conversamos en su casa, la misma que le vio nacer y crecer, muy cerca del museo que documenta y denuncia el crimen y que otrora fue la vivienda donde Carlos Miguel Leyva González- uno de los dos tuneros víctimas del atentado terrorista- corriera, jugara, creciera y soñara con convertirse, algún día, en campeón olímpico.