Con 76 años, tres niños pequeños y una vida llena de sacrificios, Dora Escobar Pérez tomaba diariamente una escoba y salía a barrer las calles tuneras.
Desde los 15 años comenzó con sus primeros trabajos, llegando a obtener 22 años consecutivos el título de Vanguardia Nacional.
Siempre le preguntaban que por qué teniendo otros talentos, como la costura y el bordado, se dedicaba a barrer calles, y aunque no la avergonzaba, sentía tristeza, pues no pudo estudiar y en la escoba encontró el sustento para ella y sus hijos.
Eran muchos los sueños, ganas de servicio, y optimismo que rodeaban el trabajo de Dora, y era más que consciente de los inmensos desafíos que tenía por delante, siendo madre trabajadora.
La escoba se hizo su mejor aliada en una ciudad sedienta de limpieza, y el deber de hacer su trabajo con excelencia, fue lo que la llevó a ser galardonada en disímiles ocasiones.
También tiene sus recuerdos amargos, de cuando muchas veces se burlaban de ella, o le viraban su carrito, porque sí, hay mucha gente mala en el mundo que no valora el trabajo de otros, o que denigran a las personas por su trabajo.
Pero eso no detenía a esta valiosa mujer que hasta el día de hoy, sigue creyendo que barrer calles es uno de los trabajos más valiosos en una sociedad.