El sol comienza a despuntar en el horizonte y sus rayos tienen el privilegio, cada mañana, de darle los buenos días a la tunera Eugenia Espinoza.
Con 100 años de edad vemos a Uge, como la conocen sus familiares y amigos, con escoba en mano en su amplio patio, donde no faltan las flores, los gorriones, los árboles frutales y las aves de corral; solo un pequeño malestar en el estómago le recuerda que es una tunera centenaria.
«Mamá le ha dado varios jake mate al dios Cronos y aún goza de una vitalidad asombrosa, que solo conoce de pequeños problemas con la hipertensión, pero nada grabe», así lo destacó a Tiempo21 su hijo Pablo García Espinoza.
Es muy laboriosa, activa y alegre, cualidades que según ella le han extendido la existencia.