Como introduccion al capitulo 13 de 1 Corintios, se analiza la evolución lingüística y teológica del concepto agapē, destacando cómo el cristianismo transformó una palabra ordinaria en el pilar fundamental de su fe. A diferencia de otras formas de afecto griego basadas en la pasión o la reciprocidad, este término fue rescatado para describir el amor incondicional de Dios, el cual nace de la voluntad y no del mérito. Los escritos de Pablo en 1 Corintios 13 presentan este amor no como un sentimiento, sino como una acción concreta y social necesaria para la unidad de la iglesia. Por su parte, la perspectiva de Juan eleva el concepto al plano ontológico al declarar que el amor es la esencia misma de Dios, manifestada históricamente en el sacrificio de la cruz. En conjunto, presentan la agapē como la fuerza espiritual definitiva que debe gobernar el carácter del creyente y la estructura de la comunidad.