El Dr. Miguel Ángel Cuenya, profesor e investigador del Instituto de Ciencias y Humanidades, narra la historia de los dulces poblanos durante la época virreinal. El acto de comer dulces como parte de un producto social entraña una serie de símbolos, de signos y de códigos establecidos por parte de las relaciones sociales, por lo tanto la dulcería es una práctica que vincula dichos aspectos dentro de la cultura.
Esta tradición llegó con los árabes, y dejo un legado de dulces como: alfeñiques, alfajores, almíbares, buñuelos, entre otros. La dulcería en la ciudad de Puebla nació a mediados del siglo XVI y encontró espacios de desarrollo entre los maestros artesanos, los conventos y las monjas, los vendedores ambulantes, las ferias, los mercados y la producción doméstica.