Andamos revoltosos, queremos meternos con los productos de Apple, Google y Microsoft. Queremos hacerlo como Christian Grey y sus sombras "duro, nada de vainilla hoy".
¿Por qué? Pues básicamente porque en estos últimos días quien más y quien menos hemos tenido problemas con equipos de esos tres fabricantes. Ellos nos roban nuestro tiempo, elevan nuestra tensión arterial, tomaron nuestro dinero... pero ahora recibirán su merecido.