Las medidas de bioseguridad, las podemos rastrear en las Escrituras, desde los tiempos de Israel en el desierto, como las que meditamos hoy en Números 5:1-4. Aislar los enfermos, para evitar contagiar a los demás, aunque difícil tanto para el enfermo como para su familia, ha sido una medida que a la postre beneficia a todos. Por causa de la enfermedad del pecado, Dios echo al hombre fuera del jardín del Edén (Génesis 3:23-24) pero no lo desechó; vino en la persona de Jesús para restaurar y propiciar el camino de regreso al corazón del Padre: el verdadero jardín.