Otoño y Verano revelan sus cambios más marcados. En otoño, ella comienza a transformarse: se vuelve más introspectiva, se desprende de lo innecesario y toma distancia con elegancia. Hay belleza en su melancolía, como si preparara el corazón para algo nuevo. Luego, en verano, renace con fuerza: es luz, energía y pasión. Se muestra abierta, intensa y cercana, dejando una huella cálida en quien la acompaña, aunque sea por un instante.