Poesía al desnudo

Poesía al desnudo

By Patricio EspinozaArtsBooks
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Poesía al desnudo episodes

  • Destello - Patricio Espinoza
    Destello - Patricio Espinoza / [email protected]
    Como un brillo a distancia y con el tiempo
    fuiste solo un destello en el camino,
    muy pronto separaste nuestro mundo
    con muros me impediste paso al reino
    de niños cobijados por tus manos.
    Destello, ya ni puedo ver tus ojos
    Me dijo la desidia de tus ojos
    que deje tanto llanto por el tiempo
    y tome las palabras con mis manos
    uniendo verso a verso los caminos
    y explique, como un niño sube al reino
    que nace abandonado en este mundo
    Desciendo como un cristo al bajo mundo
    sin miedo, resucito por tus ojos
    siguiendo tu mirada llego al reino
    Alquimia del inicio de los tiempos:
    reúne el aire y fuego del camino
    mezclando tierra y agua con tus manos
    Caricias de una madre son tus manos
    a niños que te esperan por el mundo,
    como eres el regazo del camino
    entiendo la desidia de tus ojos,
    descubro en el silencio, con el tiempo,
    que amando mis heridas subo al reino
    En vida paralela quiero un reino
    moldeado por la forma de tus manos
    donde juntos, amor mío y en el tiempo
    seamos luz y vasija por el mundo
    yo amante cancerbero de tus ojos
    la bestia, protegiendo tu camino
    No obstante en esta vida no hay camino
    que llegue de mis sueños a tu reino
    siquiera me permites ver tus ojos
    tampoco ni rozarte con mis manos
    por eso muero en bestia en este mundo
    llorando tus ausencias por el tiempo
    Si en otro tiempo un niño en el camino
    pidió tu mundo y tú le diste un reino
    ¿quizás fui yo, tus manos y tus ojos?
    2 min
  • Ningún lugar está aquí o está allí - Oscar Hahn

    Ningún lugar está aquí o está allí - Oscar Hahn / contacto en: [email protected]


    Ningún lugar está aquí o está ahí

    Todo lugar es proyectado desde adentro

    Todo lugar es superpuesto en el espacio


    Ahora estoy echando un lugar para afuera

    estoy tratando de ponerlo encima de ahí

    encima del espacio donde no estás

    a ver si de tanto hacer fuerza si de tanto hacer fuerza

    te apareces ahí sonriente otra vez


    Aparécete ahí aparécete sin miedo

    y desde afuera avanza hacia aquí

    y haz harta fuerza harta fuerza

    a ver si yo me aparezco otra vez si aparezco otra vez

    si reaparecemos los dos tomados de la mano

    en el espacio

                                donde coinciden

                                                      todos nuestros lugares


    contacto en: [email protected]

    1 min
  • Valdivia - Patricio Espinoza

    contacto en: [email protected]

    Siento un viento sur

    recorriendo un río

    perdido en las calles

    cansado y con frío

    Cruce de azucenas

    vuelo de torcazas

    huyo con aroma

    fresco de lavandas

    Mírame a los ojos

    isla cruel destino

    dejas a mi sangre

    con sueños vacíos

    Busco en tu regazo

    niños de dulzura

    pintas con tus manos

    versos de locura

    Puerto mil amores

    piérdete en el bosque

    de selva profunda

    encuentra ahí tu nombre

    Tejes con tus puentes

    miras con cuchillo

    clavas con ternura

    dejas sin abrigo

    Princesa de Niebla

    deja ya tus miedos

    lava tus heridas

    guarda mi recuerdo

    Valdivia te ruego

    cuida de este llanto

    lagrimas de pena

    cubres con tu manto

    2 min
  • Hay un día feliz - Nicanor Parra

    contacto en: [email protected]

    A recorrer me dediqué esta tarde

    Las solitarias calles de mi aldea
    Acompañado por el buen crepúsculo
    Que es el único amigo que me queda.
    Todo está como entonces, el otoño
    Y su difusa lámpara de niebla,
    Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
    Con su pálido manto de tristeza.
    Nunca pensé, creédmelo, un instante
    Volver a ver esta querida tierra,
    Pero ahora que he vuelto no comprendo
    Cómo pude alejarme de su puerta.
    Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
    Ni sus viejos portones de madera.
    Todo está en su lugar; las golondrinas
    En la torre más alta de la iglesia;
    El caracol en el jardín, y el musgo
    En las húmedas manos de las piedras.
    No se puede dudar, éste es el reino
    Del cielo azul y de las hojas secas
    En donde todo y cada cosa tiene
    Su singular y plácida leyenda:
    Hasta en la propia sombra reconozco
    La mirada celeste de mi abuela.
    Estos fueron los hechos memorables
    Que presenció mi juventud primera,
    El correo en la esquina de la plaza
    Y la humedad en las murallas viejas.
    ¡Buena cosa, Dios mío! nunca sabe
    Uno apreciar la dicha verdadera,
    Cuando la imaginamos más lejana
    Es justamente cuando está más cerca.
    Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
    Que la vida no es más que una quimera;
    Una ilusión, un sueño sin orillas,
    Una pequeña nube pasajera.
    Vamos por partes, no sé bien qué digo,
    La emoción se me sube a la cabeza.
    Como ya era la hora del silencio
    Cuando emprendí mí singular empresa,
    Una tras otra, en oleaje mudo,
    Al establo volvían las ovejas.
    Las saludé personalmente a todas
    Y cuando estuve frente a la arboleda
    Que alimenta el oído del viajero
    Con su inefable música secreta
    Recordé el mar y enumeré las hojas
    En homenaje a mis hermanas muertas.
    Perfectamente bien. Seguí mi viaje
    Como quien de la vida nada espera.
    Pasé frente a la rueda del molino,
    Me detuve delante de una tienda:
    El olor del café siempre es el mismo,
    Siempre la misma luna en mi cabeza;
    Entre el río de entonces y el de ahora
    No distingo ninguna diferencia.
    Lo reconozco bien, éste es el árbol
    Que mi padre plantó frente a la puerta
    (Ilustre padre que en sus buenos tiempos
    Fuera mejor que una ventana abierta).
    Yo me atrevo a afirmar que su conducta
    Era un trasunto fiel de la Edad Media
    Cuando el perro dormía dulcemente
    Bajo el ángulo recto de una estrella.
    A estas alturas siento que me envuelve
    El delicado olor de las violetas
    Que mi amorosa madre cultivaba
    Para curar la tos y la tristeza.
    Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
    No podría decirlo con certeza;
    Todo está igual, seguramente,
    El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
    Mis hermanos menores a esta hora
    Deben venir de vuelta de la escuela:
    ¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
    Como una blanca tempestad de arena!

    4 min
  • El llanto y la vida - Patricio Espinoza

    Yo sé cuando preguntas por tu padre

    porque no está ni ha estado hace tiempo

    se fue sin decir quedando tu alma

    callada y triste, distante a tu cuerpo

    no hay consuelo que baste para el llanto

    que de una nube ha bajado a tu vida

    Y con tu ausencia yo también mi vida

    cuestiono la muerte, a Dios y a mi padre

    por este abandono con un fuerte llanto

    quiero volver y congelar el tiempo

    para abrazarte, no olvidar tu cuerpo

    sanar la herida que dejé en tu alma

    Tampoco entiendo el camino del alma

    que en ese juego se nos va la vida

    penas profundas enferman el cuerpo

    yo soy culpable también un mal padre

    mientras tanto espero que llegue el tiempo

    se lleve todo y termine tu llanto

    Como la lluvia así cae tu llanto

    desde tu invierno despertando el alma

    llueve en silencio ya llegará el tiempo

    para que entiendas y veas la vida

    que soy tu hermano como soy tu padre

    y somos mas de uno en otro cuerpo

    Si de esta forma tu sigues un cuerpo

    de caravana que termina en llanto

    simple el misterio, porque soy el padre

    que llevas por dentro curando el alma

    de quien por pena muere en esta vida

    sanando su karma curando el tiempo 

    Ahora construye tu misma en el tiempo

    algo que alegre a tu mente y tu cuerpo

    no hay como el arte de amar en la vida

    todas tus sombras que hasta tu llanto 

    lleva el consuelo al silencio del alma

    justo en la herida que lleva tu padre

    Seré tu padre por todo ese tiempo

    que unas al alma junto a tu cuerpo

    mira mi llanto entiende que es la vida

    2 min
  • Describo un día entero - Armando Uribe

    Describo un día entero;

    No me levanto, no ando,
    no saludo ni escribo,
    soy sordo, ciego, mudo,
    sin tacto, sin olfato.
    No siento nada ni me siento,
    no estoy de pie ni me arrodillo,
    Oh manco y cojo y jorobado
    y zunco y zurdo y turnio. Sudo,
    huelo a excremento; sí, me orino,
    lloro del ojo para afuera, lloro del ojo para adentro.

    1 min
  • Arbol añoso - Patricio Espinoza
    contacto en: [email protected]
    Árbol añoso

    Una mujer doblada en silla de ruedas

    a punto de caer, como saltando al vacío.

    me detengo

    y con un pañuelo limpio un hilo de savia

    cayendo de su boca.

    La anciana, mitad árbol,

    aún respira.

    La muerte ronda por los pasillos.

    Entreabre sus ojos

    y la animo a que se enderece

    pero su cuerpo madera está fijo.

    Sus labios secos

    susurran algo que no entiendo

    me acerco para escuchar, en la base del tronco

    el sonido de sus años:

    tengo frío, tengo frío

    ...se oye desde sus huesos.

    Siento sus manos

    como hojas de otoño cayendo.

    y no quiero abrazarla

    por temor a que se desintegre

    entonces suelto el freno de las ruedas

    y muevo la silla hacia el sol

    para abrigar por última vez sus ramas

    El árbol sonríe.

    Me despido como de un santuario

    sabiendo que cuando un árbol muere

    sus restos

    serán abono

    para mis raíces.

    2 min
  • Seis Soledades - Enrique Lihn

    contacto en: [email protected]


    1

    La soledad sin pausa de la que otros beben a la hora del cocktail

    no es mi vaso es mi tumba, me la llevo a los labios,
    braceo en ella hasta perderme de vista
    entre su oleaje mórbido.
    La soledad no es mi canario es mi monstruo
    como si cohabitara con un asilo de locos.

    2

    Virgen, sería falso si no te lo dijera:

    un corazón se come o se rechaza,
    no es ni un jarrón con flores ni un poema.
    Cerca estuviste, cerca de alcanzarme
    pero te faltó el cuerpo.
    Mi corazón no puedo dejarlo en tu cajita
    junto con los aretes y las fotografías.
    Ya te regalarán uno mejor.

    3

    En pie de guerra todo, menos yo.

    Ama de casa en pie de guerra
    contra la rata que la invade,
    niños en pie de su futuro, con una guerra por delante,
    hombres al pie del pie de guerra con sus insignias y proclamas.
    Menos yo en pie de qué,
    en pie de poesía, en pie de nada.

    4

    Vivir del otro lado de la mujer

    me refiero a esta especie de suicidio
    borde de la locura,
    y, por una razón u otra, pasa el tiempo
    como diría el poeta, sin ella.
    Aquí en esta ciudad, en un panal de vidrio,
    en mi celdilla hermética
    robo a la angustia horas de mi razón, muriéndome
    en el trabajo estéril del poeta,
    en su impotencia laboriosa.
    Sin mujer, con espanto,
    laborioso.

    5

    Junto a una virgen que me da a beber

    de su dulzura hasta el enervamiento,
    frutos de cera, tropicales:
    el amor casi a imagen
    y semejanza de lo que sería,
    pero muñeco, en realidad, parlante,
    y un peligroso juego
    de no inflamarse en frutos verdaderos.
    Castigo: la impotencia, los errores sexuales,
    la tristeza, el deseo de morir.

    6

    Las mujeres

    imbuidas de todo lo que existe
    bueno o malo, no importa.
    Grandes esponjas acomodaticias.
    Ellas que son mi gran resentimiento,
    mi secreción de rencorosas glándulas,
    mi pan, mi soledad de cada día.

    3 min

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