En el Senado de la República dijeron “vamos a echarnos un pollito” y no fue lo que muchos esperaron… no hubo caldito, pollo rostizado y mucho menos una bronca entre políticos. Lo que pasó fue que, en plena terraza legislativa, se hizo un ritual en el que se sacrificó una gallina, como ofrenda a Tláloc por el Día de la Lluvia, esto, con el permiso del senador de Morena, Adolfo Gómez. Las imágenes del sangriento ritual claaaaaro que circularon en redes y muchos recordaron que el maltrato animal ya es delito, incluso cuando se utilizan para ritos tradicionales. En respuesta a las críticas, el Senado se deslindó de lo autorizado por el legislador y éste dice que la Constitución lo respalda… que el artículo 2 protege las prácticas de pueblos originarios (seeee, nomás que el senado no es territorio indígena)…