
Sign up to save your podcasts
Or


Muchas veces, poner límites se siente como una traición. Como si al decir “no puedo”, “no quiero” o “hasta aquí”, estuviéramos fallándole a alguien. Y lo curioso es que casi nunca pensamos en cómo nos fallamos a nosotros mismos cuando no lo hacemos. Crecimos creyendo que ser buenos es decir que sí, que ser amables es aguantar, que ser fuertes es cargar con todo. Pero hoy quiero que hablemos de eso, como dos amigos que se sientan a platicar con calma, reconociendo que poner límites no es egoísmo, es autocuidado. Es una forma de decir: “Mi paz también importa. Mi energía también importa. Yo también importo”.
Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.
By Israel MezaMuchas veces, poner límites se siente como una traición. Como si al decir “no puedo”, “no quiero” o “hasta aquí”, estuviéramos fallándole a alguien. Y lo curioso es que casi nunca pensamos en cómo nos fallamos a nosotros mismos cuando no lo hacemos. Crecimos creyendo que ser buenos es decir que sí, que ser amables es aguantar, que ser fuertes es cargar con todo. Pero hoy quiero que hablemos de eso, como dos amigos que se sientan a platicar con calma, reconociendo que poner límites no es egoísmo, es autocuidado. Es una forma de decir: “Mi paz también importa. Mi energía también importa. Yo también importo”.
Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.