A Miguel, de Sevilla, le gusta ir de compras, pero solo porque le encanta meterse en los probadores con su novia. Les encanta el morbo de que los puedan pillar y se lo pasan bomba haciéndolo a escondidas. Por si fuera poco, él siempre termina sobre la ropa nueva. Mejor si es blanca, para que no se note. ¡Qué fuerte!