Daniel, de Alicante, confiesa tener unos gustos un tanto peculiares. Le encantan tanto los gatos que los come, sin importar sin son callejeros o domésticos. Un día capturó al gato de su vecina, a la que se está tirando, y lo cocinó en una paella. Cuando la invitó a comer, le dijo que era arroz con conejo. La pobre chica está muy disgustada por la desaparición de su gato y Daniel no sabe como decirle la verdad.