En las últimas elecciones en Egipto, un millón de personas votaron a Mohammed Salah para presidente. No caben dudas: en Egipto jugar al fútbol es un hecho político. No es que en otro lado no lo sea, pero allá la cosa es seria. Ser hincha de uno u otro equipo es definirse políticamente, en un país donde no hay mucho espacio para la disidencia con el gobierno. Este viernes, los faraones serán testigos de un partido histórico: sus dos equipos más importantes se enfrentarán en la final de la Champions africana. Hoy Modo Avión aterriza en Egipto para conocer la historia de dos grandes protagonistas: Zamalek y Al Ahly.