En realidad su denominación legal correcta es la de complementos alimenticios pero se les conoce como "suplementos" que, bien en forma de pastillas, polvos, líquidos o gominolas incluso, complementan nuestra dieta, aportando nutrientes como vitaminas, minerales, aminoácidos o enzimas, por ejemplo. Magnesio para la concentración, melatonina para dormir mejor, colágeno para las articulaciones, vitaminas para el cansancio o probióticos para el intestino: los suplementos alimenticios se han colado en la rutina diaria de millones de personas como una promesa rápida de bienestar. ¿Pero son una necesidad real o producto del discurso del "autocuidado"? Respondemos con Marcos Vázquez, experto en salud, creador de Fitness Revolucionario y autor de Invicto y Sabia Mente y Leticia Carrera, directora del Centro Felicidad Carrera, nutricionista y especialista en piel.