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Quiero abordar este tema como "reseña" del texto de Eva Illouz. Titulado: ¿Por qué duele el amor? Una explicación sociológica. Publicado en el año 2012. Eva Illouz, es una socióloga y escritora franco-israelí. Su orientación es marxista, y se especializa en historia de la vida emocional, teoría crítica aplicada al arte y a la cultura popular.
Son pocas las personas de nuestra época que se hayan visto exentas de los tormentos del amor y las relaciones íntimas. Hemos besado demasiados sapos o demasiadas ranas en el camino a hallar nuestro príncipe o nuestra princesa; Seguramente nos hemos embarcado en búsquedas de dimensiones titánicas por Internet; y también recordaremos esa sensación de llegar a casa sin compañía después de salir a un bar, una fiesta o una cita a ciegas.
Sin embargo, cuando consolidamos alguna relación, estos tormentos no desaparecen, pues comienzan a asomarse el aburrimiento, la ansiedad o la irritación; Entonces surgen conflictos o discusiones que provocan dolor; y, a la larga, se atraviesa la confusión, la inseguridad y la depresión que genera toda ruptura o separación.
Explicar sociológicamente lo anterior es reflexionar sobre organización social del sufrimiento amoroso y para ello, se hace necesario superar los mitos freudianos que nos enseñan que la persona que elegimos como pareja, ya sea parecida o antagónica a nuestros padres, representa un reflejo directo de nuestras experiencias infantiles, y que en sí mismas constituirian la clave para explicar nuestro destino romántico.
Quiero abordar este tema como "reseña" del texto de Eva Illouz. Titulado: ¿Por qué duele el amor? Una explicación sociológica. Publicado en el año 2012. Eva Illouz, es una socióloga y escritora franco-israelí. Su orientación es marxista, y se especializa en historia de la vida emocional, teoría crítica aplicada al arte y a la cultura popular.
Son pocas las personas de nuestra época que se hayan visto exentas de los tormentos del amor y las relaciones íntimas. Hemos besado demasiados sapos o demasiadas ranas en el camino a hallar nuestro príncipe o nuestra princesa; Seguramente nos hemos embarcado en búsquedas de dimensiones titánicas por Internet; y también recordaremos esa sensación de llegar a casa sin compañía después de salir a un bar, una fiesta o una cita a ciegas.
Sin embargo, cuando consolidamos alguna relación, estos tormentos no desaparecen, pues comienzan a asomarse el aburrimiento, la ansiedad o la irritación; Entonces surgen conflictos o discusiones que provocan dolor; y, a la larga, se atraviesa la confusión, la inseguridad y la depresión que genera toda ruptura o separación.
Explicar sociológicamente lo anterior es reflexionar sobre organización social del sufrimiento amoroso y para ello, se hace necesario superar los mitos freudianos que nos enseñan que la persona que elegimos como pareja, ya sea parecida o antagónica a nuestros padres, representa un reflejo directo de nuestras experiencias infantiles, y que en sí mismas constituirian la clave para explicar nuestro destino romántico.