Hablamos de cómo el sistema, mediante los mitos del amor romántico y el romanticismo nos condicionan orientándonos hacia la heterosexualidad obligatoria, la monogamia obligatoria que producen parejas desiguales donde las mujeres callan, perdonan, cuidan, son abnegadas y esperan que los hombres reproduzcan esos clichés románticos para demostrar que las quieren.
Todo esto consigue evitar cualquier forma de diálogo sincero o negociación constructiva entre iguales y sostiene un sistema económico que se basa en que las mujeres hagan trabajos de cuidados "por amor", es decir, gratis.