¿Por qué Dios no nos da un milagro cuando se lo pedimos? ¿será que no escucha nuestra oración? ¿o quizás la respuesta de Dios sea mandar a alguien que sea el milagro?
En la infancia de Jesús, en todos los problemas Dios no intervino milagrosamente para ayudar, pero sí mandó un milagro, mandó a San José para cuidar del niño y de María, y él fue el milagro, la respuesta.