Los hombres no se deconstruyen, porque eso significaría que dejaran de ser lo que son y se convirtieran en una persona completamente distinta a lo que son; la deconstrucción total, acabada y definitiva no existe, es una utopía, lo que vale la pena es el camino hacia esa deconstrucción y es la renovación constante de eso que nos hace lo que somos.
En esta charla con Marcelo Olivas, no discutimos únicamente sobre la deconstrucción y su imposibilidad, también (en un arrojo de audacia) intentamos fijar una postura con respecto a la apropiación cultural indebida y lo más sencillo de todo: hablamos sobre los retos de la educación en los tiempos del zoom.