Es de la familia del repollo, brócoli y coliflor, pero del Kale consumimos la hoja, de tantas formas como si fuese espinaca, rúcula o lechuga.
Posee un alto nivel de hierro, calcio, vitaminas C, A y K, fibra, y también tiene un aporte fundamental: los ácidos grasos omega-3 (sirve para combatir el colesterol malo, a la vez que fomenta el colesterol bueno).
El consumo de kale implica un apoyo importante en el tratamiento de enfermedades autoinmunes, así como también es eficaz para tratar el asma.