El ayuno es una herramienta poderosa para silenciar el ruido del mundo y afinar la visión espiritual.
La oración es la semilla que cultiva la fe y nos da la valentía para actuar con autoridad en la voluntad de Dios.
Dios habla a través de visiones y revela su voluntad a quienes ayunan y oran.
El ayuno y la oración abren puertas que antes estaban cerradas y permiten
que Dios actúe con poder.
Dios nos quiere guiar con una nueva visión y nos da el próximo paso a tomar cuando estamos en su presencia.