En este mensaje reflexionamos sobre cómo Jesús es tanto el cordero perfecto como el león victorioso. Desde los relatos de la creación hasta las profecías cumplidas en su vida, recordamos su papel como nuestro Salvador y cómo su sacrificio nos abrió el acceso directo al Padre. Este mensaje nos desafía a abrazar su gracia, combatir el pecado en nuestras vidas y aferrarnos a la esperanza de que Él vuelve pronto.