14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. 15 Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!». 16 El Espíritu mismo asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. 17 Y, si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues, si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. '
Romanos 8:14-17
Hace algunos años, en Argentina, un niño llamado Mateo vivía en la calle, abandonado y sin una familia que lo cuidara. Un día, un empresario cristiano decidió adoptarlo legalmente y su vida cambió por completo. Pasó de dormir donde podía a tener un hogar, una habitación y una familia que lo amaba.
Pero lo más importante no fue la casa ni la comida, sino que por primera vez pudo llamar a alguien “papá” con amor y confianza. Tiempo después, cuando le preguntaron si extrañaba su vida anterior, respondió entre lágrimas:
—Antes no tenía papá… ahora tengo el mejor papá del mundo. Ya no soy el mismo.
En este episodio hablamos sobre una realidad que va a cambiar nuestra vida espiritual. ¿Abba Padre? ¿El Espíritu Santo convence a nuestro Espíritu de que somos hijos de Dios? ¿Qué es ser hijo de Dios? ¿Espíritu Santo = Jesús?
Te invitamos a que puedas escuchar este nuevo episodio de la serie de PARAKLETOS.
¿Qué nos tendrá para decir Rocco Di Trolio? ¡Escuchémoslo!