El tiempo de adviento nos habla de esperanza, de que el mundo recibe
la luz de Dios. En el hemisferio norte es un momento en el que tenemos menos horas de luz y por lo tanto tenemos los días son más oscuros en esta época del año. La luz por tanto es ese símbolo que usamos para hablar de Jesús, que es la luz de Dios para el mundo, y que de esta manera el mundo puede poner su esperanza en Él.
A día de hoy en un mundo que sigue exiliado de Dios, donde hay guerras, injusticias, perversión del derecho, abuso de los más vulnerables,
explotación de la creación de Dios el mundo … Dios sigue teniendo amor y
misericordia por su creación y por todos nosotros, sigue siendo fiel al pacto y sigue siendo fiel a su plan de salvación.
Esta predicación se ha compartido durante el culto dominical del Domingo 11 de diciembre, tercer domingo de Adviento.