La iniciativa, a la que han adherido decenas de entidades e iglesias, tendrá lugar este próximo domingo 14 de junio.
Un día de Memorial cumple importantes necesidades en nuestra sociedad, ya que provee de un espacio y tiempo para el recuerdo, la dignificación, y el respeto de las personas fallecidas. Es también un tributo especial a una vida única, irrepetible, que ha fallecido sin que se le pudiese despedir arropando a la familia con el entorno familiar y social que le acompañó a lo largo de su vida.
El ritual propuesto ayudará a los que aún viven a enfrentar la realidad de la muerte (el primer paso en la superación del duelo). Proporcionará a amigos y familiares una oportunidad para expresar el amor y respeto que ellos sienten por alguien que fue importante para ellos. Darse cuenta de lo significativo y amado que fue alguien, puede ser una gran ayuda espiritual y emocional para una atribulada familia, adaptándose a su pérdida.
Este tiempo que dedicaremos en nuestros cultos dando vida al recuerdo, hará también que nuestras comunidades puedan fortalecerse en la esperanza de la resurrección y la vida eterna, certezas de nuestra fe, que una sociedad desvinculada de la Biblia, no puede ofrecer, quedando sólo la desolación de la desesperanza frente a la inevitabilidad de la muerte