Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida

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Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida episodes

  • Un Hogar Bien Unido En Oración | Hechos 1:12-14 – Pastor Arturo Muñoz


    Un Hogar Bien Unido En Oración 
    Hechos 1:12-14
    12 Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. 
    13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. 
    14 Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.
    La Biblia dice en Hechos 1:14 que todos perseveraban unánimes en oración y ruego. De tal manera que los discípulos sabían la importancia de la oración, reconocían el poder de la oración. 
    En Hechos 12 dice que Pedro estaba encarcelado y un ángel del Señor se le apareció. En los versículos 7-12 dice: “Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él.  Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba. Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando”.
    Pedro llegó a una casa y no tenemos más referencias de lo que sucedió. Sí sabemos que estaban en una casa, sabemos que la casa era de la mamá de Marcos, sabemos que una señorita llamada Rode cuando escuchó los toquidos salió a la puerta. Vamos a imaginarnos algunas cosas. Sabemos que había gente orando por Pedro, vamos a pensar que cuando se estaba tocando la puerta, Rode, quizás no estaba orando junto con las demás personas, vamos a imaginarnos que quizás ella no estaba pensando que la oración tiene poder; quizás ella es algo escéptica, quizás la mamá de Rode la llevó a esta casa. Pero sabemos que cuando llegó Pedró y tocó la puerta, antes de abrir la puerta, dice la Biblia que Rode de sorpresa no abrió la puerta, sino que fue y le dijo a los hermanos que Pedro estaba a la puerta. Después de todo lo que sucedió, Rode y los hermanos supieron que la oración tiene poder. Sea que Rode ya lo supiera o no, si ella no estaba tan convencida, ahora lo estaba.
    Por otro lado, el diablo no quiere que oremos, está dividiendo iglesias, está dividiendo familias, no quiere que tengamos una familia que esté en oración. El diablo divide familias; la oración une familias. Una familia que está orando junta es una familia que se va a mantener alejada del divorcio. La tecnología divide familias. Un estudio encontró que cuando los padres llegan de trabajar y sus hijos están metidos en tecnología solamente el 30% de las veces van a ser recibidos por sus hijos. Cuando antes sin tecnología la mayoría de las veces llegaban y los abrazaban, pero ahora el niño o la niña están en TikTok, en instagram, en Facebook. Los jóvenes y niños que pasa un tiempo considerable en Internet se sienten alejados de sus papás y le dicen a sus papás: “Siento que ya no me hablas” y es porque están metidos tanto tiempo en Social Media.
    Antes de Google, los papás eran las personas más importantes para los hijos porque antes de esto si el niño o niña tenía una pregunta, ¿adivina con quien iban? Con sus papás. Papá y mamá eran más importantes, eran relevantes, eran las persona más inteligentes del mundo, el niño decía: “Mi papá es bien inteligente”. ¿Cuándo fue la última vez que tus hijos te hicieron una pregunta? Ahora nuestros hijos ya no hacen preguntas, ahora nos corrigen y ya no somos las personas más inteligentes pa...
    49 min
  • Escuela Dominical: Principios Cristianos – Misionero Neftalí López


    Principios Cristianos
    Nehemías 1:1-3
    1 “Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino, 
    2 que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. 
    3 Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego”.
    Muchos conocemos el trasfondo de los libros de Esdras y Nehemías. Para estos momentos el templo había sido destruido, pero Dios levantó a Esdras para reedificarlo, no así los muros que rodeaban la ciudad. Dios puso en el corazón de Nehemías regresar a Jerusalén y convertirse en el hombre que Dios iba a usar para reedificar los muros en Jerusalén. En estos versículos podemos ver cuál es la situación en la que se encuentra el remanente, los que se quedaron ahí, pero ese grupo que se quedó con el templo destruido y los muros derribados estaba en gran afrenta.
    Cuando leemos y miramos con suficiente atención algunos aspectos podemos darnos cuenta que el pueblo sí estaba en gran mal, la estaba pasando tan mal y sufrían afrenta, eran avergonzados. La razón por la cual estaban en esa situación era porque estaban sufriendo las consecuencias que había traído su pecado.
    ¿Cuál fue el pecado de ellos? Ellos abandonaron a Dios, dejaron la Palabra de Dios, incluso el Señor les habló de manera constante, les enviaba palabras por medio de sus profetas y ¿qué hacían ellos? Ellos hacían escarnio de las Escrituras, se burlaban del mensaje de la palabra de Dios, a tal punto que ya no hubo más remedio para ellos. 
    ¿Qué nos enseña esto? Que aunque somos creyentes, aunque Cristo vive en nuestras vidas aun así debemos tener mucho cuidado con el pecado que hay en nuestra vidas. Somos enseñados, recibimos predicaciones, leemos la Palabra de Dios, podemos verlo a través de testimonios de otras personas y nadie que se aleja del Señor, nadie que se aleja de su Palabra, que abandona las cosas de Dios le va bien. Una muestra de eso es lo que hizo el pueblo de Dios. Ellos abandonaron su palabra y después estaban sufriendo las consecuencias. Siendo el pueblo de Dios, liberados con mano fuerte de la esclavitud en Egipto, conquistaron naciones vieron la mano poderosa de Dios, ese mismo pueblo estaba en gran  mal y estaba sufriendo afrenta.
    Aquí hay una advertencia que pudiéramos tomar: tener cuidado de no desechar la Palabra de Dios, de no querer abandonar las cosas del Señor. Dios nos ha puesto en una iglesia, Dios quiere que vivamos vidas bendecidas, quiere que nuestros matrimonios sean bendecidos, que seamos fortalecidos en el Señor. En el momento en que abandonemos al Señor vamos a pagar las consecuencias. Hay jóvenes que la están pasando muy mal y es consecuencia de pecado en su vida, de malas decisiones de su vida y ahora son avergonzados porque en su momento desecharon la Palabra de Dios.
    Joven, eres el que más necesita el consejo de la palabra de Dios. El pensamiento de muchos jóvenes hacia sus padres es: “Tú viviste en otra época”,“Estamos en el siglo 21” pues la Palabra de Dios dice: “No os conforméis a este siglo”. Muchos jóvenes y matrimonios que la están pasando mal es porque han desechado el consejo de Dios, la ayuda espiritual que está disponible en sus manos y por eso se encuentran afrentados y no saben qué hacer.
    No solamente vemos que el remanente se encontraba en gran mal, Nehemías 2:17 dice: “Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio”. Quién está hablando aquí es Nehemías, pero antes de que él fuera con el pueblo, él ya había hecho una inspección de las condiciones en la que se encontraba la ciuda...
    29 min
  • Un hogar bien unido en amor – Pastor Arturo Muñoz

    Un hogar bien unido en amor
    Filipenses 2:1-5
    1 “Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, 
    2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. 
    3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 
    4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. 
    5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”.
    Pablo está diciendo si es que existe  que en Cristo hay consolación y la respuesta es sí, por supuesto en Cristo hay consuelo suficiente, después dice si algún consuelo de amor; a las esposas les gusta este tipo de consuelo. Cuando nos comparten lo que ellas están pasando, quizás algún momento difícil y muchas veces no somos empáticos con ellas, no las entendemos, pero tenemos que sentarnos con ellas y tratar de entenderlas. Pero estas palabras consuelo de amor es la única vez que se mencionan en la Biblia y significa palabras suaves de amor, y Pablo dice que tenemos de parte de Dios palabras suaves. A veces son duras cuando estamos en pecado, pero si estamos buscando a Dios, él no nos patea, nos da esas palabras suaves y dice: Te amo.
    Luego continúa diciendo si hay comunión del Espíritu, en el Espíritu Santo encontramos comunión, si hay alguna misericordia, ¿sabes que? sí la hay. La misericordia es cuando estamos de rodillas clamando al Señor perdón y Dios tiene misericordia de nosotros, Tito 3:5 dice: “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”.
    Pablo dice si hay todas estas cosas en Cristo  completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. En este versículo, Pablo menciona la unidad cuatro veces y nos da un ejemplo: Cristo. No hay mejor ejemplo que Cristo. Cuando tú como marido digas: ¿Cómo puedo amar a mi esposa? La respuesta es como Cristo amó a la iglesia. 
    En el versículo 3 nos explica algunas cosas: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria”. Pablo dice: “Vive una vida sin estar peleando y sin estar buscando lo tuyo”. En el matrimonio muchas veces así es. Vivimos una vida constantemente peleando y buscando lo propio. “Es que tu no me serviste primero”, “Es que no me hiciste caso”, “Yo soy más importante”. “… antes bien con humildad”. ¡Cuánta humildad necesitamos en nuestras vidas! La falta de humildad en nuestro hogares está dividiendo nuestras vidas. El esposo no quiere perdonar a la esposa y viceversa y es por el orgullo. Pero Pablo dice que hagamos lo contrario: “estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”; cuando el hombre pone a su esposa en un pedestal y dice: Tú eres más importante que yo, nos vamos a evitar muchos problemas.
    El versículo 5 dice: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. Cristo no hizo nada por vanagloria, nada hizo por contienda, es más cuando Pedro sacó la espada y le cortó la oreja a Malco; Jesús dijo que la guardara. Cuando lo abofetearon, él pudo haber mandado un rayo del cielo, pero él no hizo nada por vanagloria.
    ¿Qué trae más amor en el hogar? ¿Cómo podemos tener un hogar más unido en amor? 


    Su amor nos une


    2 Corintios 5:14 dice: “porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron”. El amor de Cristo nos impulsa a hacer más por la obra de Dios, pero esta palabra (constriñe) también quiere decir unir más, eso hace el amor de Cristo. 
    Si hay poco amor en nuestra vida, el amor de Cristo une, pero en muchos hogares pareciera que no está ahí. Cuando hay poco amor no estamos tan unidos,
    44 min
  • Un hogar bien unido combatiendo por la fe – Pastor Arturo Muñoz


    Un hogar bien unido combatiendo por la fe
    Filipenses 1:27
    “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio”.
    En el año 2000 había en México, un aproximado de 8 divorcios por cada 100 matrimonios, no era mucho. En el 2010 subió esa tasa y llegó a 15 divorcios por cada 100 matrimonios. En 2020 tenemos que la tasa de divorcio creció, de cada 100 matrimonios, tenemos 33 divorcios. Lo interesante al ver estas estadísticas es que en cada uno de los estados de nuestro país, la tasa de divorcio es diferente y fluctúa de 10 de cada 100 a 70 de cada 100. Imagínate, ¡10 de cada 100! Hay estados en donde solamente 10 de cada 100 matrimonios terminan en divorcio. Hay otros estados en donde 70 de cada 100 están divorciados. El índice menor es en Oaxaca. En 2017, 10 de cada 100 en Oaxaca terminaron en divorcio; en Chiapas, 12 de cada 100; en Veracruz 13 de cada 100; en Jalisco 13 de cada 100; en Tabasco,15 de cada 100. Esos son los estados con la menor tasa de divorcio en nuestro país. Pero los cinco estados con mayor tasa de divorcio son: Campeche 60 de cada 100 están divorciados; en Aguascalientes 61 de cada 100; en Hidalgo 65 de cada 100; en Chihuahua 67 de cada 100 y el ganador Nuevo León 70 de cada 100. El promedio en nuestro país es de 33.
    Para el año 2030 se estima que vamos a llegar a 50% de manera general en nuestro país. ¿Está bien? No. ¿Por qué? porque la palabra de Dios nos enseña la importancia del matrimonio.
    Vamos a ver unas cosas que nos pueden ayudar para que nuestros hogares estén más fuertes y más unidos porque una iglesia fuerte debe tener hogares fuertes y unidos. ¿Quién es el enemigo? La Biblia dice en Filipenses combatiendo unánimes, pero ¿junto con quien vamos a combatir? Nuestro combate no es dentro del hogar y dice la Biblia que debemos combatir no unos contra otros, sino combatir unánimes y dentro del hogar debe ser de la misma manera. Si vamos a combatir debemos darnos cuenta primero quién es el enemigo, dónde está el lugar hacia donde debemos lanzar esos dardos. El diablo quiere que pienses que el enemigo es el esposo, la esposa, los hijos, pero la familia no es el enemigo. Efesios 6:12 dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Nuestra lucha no es contra una persona, no es contra un familiar, no es dentro del hogar, sino que nuestro enemigo es el diablo. En ocasiones tenemos que recordarnos que nuestra lucha no es contra la suegra, ni con el vecino, aunque a veces nos hace enojar, no es con algún familiar, no es con algún pariente, mucho menos es en el hogar y si queremos una iglesia fuerte, necesitamos un hogar fuerte.
    A veces nuestros hijos piensan que nosotros somos el enemigo, tenemos que decir a nuestros hijos: “No hagas esto”, “pórtate bien”, “hazme caso” y cuando mencionamos estas cosas decimos: “Hijo, yo estoy de tu lado” porque a veces nos ven como si no lo estuviéramos, como si la trajéramos contra ellos. 
    Esposa, tu esposo no es tu enemigo. Tú te casaste con él, tú lo escogiste, cuando él te pidió que fueras su novia dijiste que sí, cuando te pidió que te casaras con él, dijiste que sí, es más no te podías aguantar a que él te pidiera matrimonio. Tu esposo no es tu enemigo.
    Esposo, tu esposa no es tu enemiga. Tú la viste y ella te cautivó con su hermosura y le dijiste que se casara contigo. Quizás ella te conquistó por la comida; ella no es tu enemiga. El enemigo es el diablo.
    Dice la Biblia en Santiago 4:4 “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.
    46 min

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