Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida

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Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida episodes

  • ¿Qué Significa Seguir a Cristo? – Pastor Arturo Muñoz


    ¿Qué Significa Seguir a Cristo?
    Normalmente nos referimos a Jesús como el Señor Jesús, pero en este mensaje voy a usar muchas veces solamente Jesús, porque la motivación detrás de todo esto es que veamos no solamente a Jesús como nuestro Dios, que está bien, pero que también lo veamos como nuestros amigo, con el cual podemos tener una amistad. Siento que a veces perdemos el concepto del Señor Jesús cuando sabemos que es nuestro Jesús, nuestro Salvador, que Él nos ama. 
    Dice Mateo 4:18 “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos” Cuando Jesús nos llama, Jesús nos ve. Dice la Biblia que Jesús vio a dos hermanos. Nuestro Jesús nos ve, sabe quiénes somos, sabe cómo nos llamamos, sabe cuántos cabellos hay en nosotros y para algunos de nosotros no es tan difícil contarlos, Él conoce nuestras imperfecciones, nuestras caídas, nuestros fracasos, sabe que no podemos controlar nuestro enojo o nuestra ira, Él sabe cómo somos, sabe nuestras imperfecciones. Entre más Él nos conoce, es más increíble, más quiere estar con nosotros; entre más conocemos a alguien más nos damos cuenta de sus imperfecciones. ¿Cuántas esposas dicen: “Pastor, antes de casarme mi esposo era mejor, pero ahora que lo conozco…?” Jóvenes dicen: “Antes de conocerla me gustaba, pero ahora que somos novios, es la mujer mas perfecta.” Así eramos cuando estábamos conociendo a esa muchacha, entre más la conocíamos, más nos enamoramos, porque el amor cubre imperfecciones. 
    Dice 1 Pedro 4:8 “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.” No dice un tipo de amor ligero, hipócrita, es un amor verdadero, un amor ferviente en el cual tú vas a Dios y le dices: “Ayúdame a amar, ayúdame a tener ese amor que tú tienes hacia mí.” El amor cubre imperfecciones, el amor cubre pecados. Cuando amas no hay imperfecciones, el amor cubre la aspereza. Cuando amamos, no vemos las faltas de otros y uno de los atributos de Dios es que es amor. 
    No solamente Él conoce nuestras imperfecciones, sabe lo que hemos hecho. Génesis 3:13 dice: “Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.” Dios sabía lo que Eva había hecho. Eva escuchó a la serpiente y le dijo a Dios: “La serpiente me engañó”; pero Dios sabía lo que Eva había hecho.
    Jesús nos ve, nos conoce, sabe cómo somos, conoce nuestras imperfecciones, sabe lo que hemos hecho. Él sabía lo que cada uno de estos discípulos habían hecho, sabía el temperamento de Pedro, sabía cómo era Bartolomé, sabía cómo era Mateo, cómo era Lucas, cómo era Judas y cómo Judas lo iba a entregar. 
    Él conoce nuestros caminos, conoce nuestros planes, dice Job 23:10 “Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro.” ¿Sabes por qué Él conoce tu camino? Porque Él es Dios. ¿Sabes porque conoce tus imperfecciones? Porque Él es Dios. ¿Sabes por qué Él conoce tus imperfecciones? Porque Él es Dios. ¿Sabes por qué Él conoce lo que has hecho y harás? Porque Él es Dios. Y el Dios del universo a pesar de lo que somos, de nuestras imperfecciones, de nuestro camino, Él dice que quiere pasar tiempo con nosotros. ¡Qué increíble!
    Dios sabe dónde hemos estado, y no quiero que esto suene mal, pero Dios sabe dónde nos hemos arrastrado, sabe lo profundo a lo que hemos llegado, y nos ha visto como al hijo pródigo que dijo: “Ya no puede más, quiero salir de ese hoyo, te tocado fondo. Señor, quiero salir” y Jesús extiende su mano y dice: “Yo te voy a amar, quiero pasar tiempo contigo.” ¿Quién quiere pasar tiempo con un pecador, con un mentiroso, con un ladrón, con alguien violento, con alguien que lleva un mal testimonio? Yo no, pero Jesús dice: Te conozco, sé lo que has hecho, sé donde has estado. 
    Dice la Biblia en Juan 1:43-48 “El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe halló a Natanael,
    33 min
  • Escuela Dominical: Dando de gracia – Pastor Arturo Muñoz


    Dando de Gracia
    Lucas 6:38
    “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.”
    La palabra de Dios nos dice Dad. Este verbo es un verbo imperativo; Dios no dice si quieres, sino que des. Algunos versículos atrás el Señor Jesucristo está diciendo algunas cosas y dice: “Amad a vuestros enemigos.” No es algo normal, pero quiere que ames a tus enemigos. También que bendigas al que te maldice. No es normal bendecir a alguien que nos dice muchas cosas, dice que oremos por los que nos calumnia, y si alguien nos calumnia dice que oremos por esa persona. Dios dice al que te hiera una mejilla dale también la otra y continúa hablando hasta que llega al versículo 38 y dice quiero que des. Pero no solamente da, porque cuando Dios dice que al que te pida dale, al que te maldiga ora por él, no te dice que hay unas cosas buenas y bonitas que te van a pasar, pero en la cuestión de dar, Él dice que te va a bendecir. 
    Dios nos bendice cuando oramos por los que nos calumnian, cuando oramos por los que nos maldicen, pero aquí nos está diciendo que si damos se nos dará. ¿Cuánto? Dice ahí, medida buena. De la misma manera que demos, Dios nos dará una buena medida. Pero no solo una buena medida.
    Imaginemos un canasto que Dios nos da, ya sea de algún tipo de grano y Dios nos da trigo y el trigo era y es muy importante, (ahora ya no compramos trigo, ya lo compramos hecho), y dice que nos vamos a asegurar que la apretamos, que si a ese contenedor o a esa canasta, seguramente le cabe mas y lo apretamos y luego dice: Remecida. Cuando la agitas y hay cosas que por más que agites ya no entra, pero hay cosas que se acomodan entre más lo agites y remecida, ya que se ha apretado, se va a rebosar, le va a echar más para que en esa canasta tengas rebosando en tu regazo. Regazo es una palabra que literalmente significa como cuando alguien está sentado y significa pierna y en la cultura usaban ropas en donde si ya no podían agarrar mas cosas tenían un rebozo, y era para que llevaran más cosas y cuando uno se sienta ya lo tenía en la pierna y Dios dice en tu regazo, en tus piernas, yo te voy a dar todo esto a ti. 
    Pero dar es más que poner dinero en las manos de alguien más; dar es más que suplir una necesidad, es más que estirar la mano para que alguien más lo vea; porque a veces somos así, queremos que alguien más vea que estamos dando algo. Dar es algo que agrada a Dios; dar está en el corazón de Dios, pero para nosotros dar no es muy común. La palabra dar es una palabra que pudiéramos decir: No la quiero escuchar como la palabra trabajo. Muchas veces no nos gusta mucho porque no la hemos experimentado. Durante navidad animo a los hermanos y les digo: Encuentra a alguien por ahí y dale un billete de $100, $200 o $500. Hay gente que pasa por necesidad y durante ese tiempo es tiempo de dar, pero ¿será el único momento en que podemos dar? No, pero podemos aprovechar la ocasión para experimentar qué es el dar. 
    1. Para poder dar tienes que amar
    Dar es algo que agrada a Dios. Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito” Tan grande es el amor de Dios que Él dio a Su hijo. De tal manera que el amor es una emoción, pero también es una acción y el amar llevado a la acción es dar y por esa manera Dios amó a nosotros que dio a su Hijo. No pudiéramos decir que Dios es egoísta, que siempre toma de nosotros y nos quita; No, Dios nos ha dado y nos ha dado a su Hijo ¿para qué? “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” ¿Qué debemos hacer para tener vida eterna? ¿Dar mil pesos? No podemos ir al cielo por dar mil pesos, ni por venir a la iglesia; la iglesia bautista no nos salva, ni por portarnos bien, sino por creer en Jesús. 
    Dios es un Dios que da, no que quita, pero para poder dar tenemos que amar. Es difícil dar si no amamos.
    40 min
  • ¡Tienes Permiso Para Vencer! – Pastor Arturo Muñoz


    ¡Tienes permiso para Vencer!
    Ester 8:10-11
    10 “Y escribió en nombre del rey Asuero, y lo selló con el anillo del rey, y envió cartas por medio de correos montados en caballos veloces procedentes de los repastos reales; 
    11 que el rey daba facultad a los judíos que estaban en todas las ciudades, para que se reuniesen y estuviesen a la defensa de su vida, prontos a destruir, y matar, y acabar con toda fuerza armada del pueblo o provincia que viniese contra ellos, y aun sus niños y mujeres, y apoderarse de sus bienes, ”
    Este libro de Ester es un libro muy interesante. Comienza hablándonos del rey Asuero buscando una nueva esposa, porque la esposa que él tenía se había revelado contra él y algunos de los principales le dijeron: “Eso no puede ser aquí en el reino, búsquese una mujer hermosa.” Esa mujer hermosa fue Ester. 
    Había otra persona dentro del reino que se llamaba Amán; él era una persona muy especial, odiaba al pueblo judío y a través de unas cosas que suceden, porque había un tío de Ester que se llamaba Mardoqueo, que no se arrodillaba cuando Amán pasaba y entonces, Amán piensa: “Estos judíos ya me caían gordos y ahora me caen más gordos.” Él hace un plan en donde iba a no solamente matar a Mardoqueo, sino a todos los judíos del reino y Ester se da cuenta de ese plan y empieza a hacer unas reuniones junto con el rey y el rey trae a Amán y finalmente Ester le dice al rey: “Este Amán es el que quiere destruir al pueblo judío.” Mientras tanto Amán ya se había salido con la suya porque el rey ya había firmado y sellado un documento en el cual se iba a exterminar al pueblo judío, pero Dios estaba y está con el pueblo judío. El rey le dice a Ester que no podía revocar ese documento que ya había sellado. Una vez que había sido sellado ese documento no se podía hacer nada, pero tenía una idea, iba a hacer otro documento donde el rey daba el permiso, el poder y la autorización de los judíos para defenderse. Era lo único que se necesitaba para que los judíos pudiera no ser aniquilados.
    Muchas veces, como cristianos no reconocemos y se nos olvida que tenemos esa autorización, ese poder de parte de Dios para no darnos por vencidos. ¡Tienes permiso para vencer!
    Lo que el rey está diciendo es: “Ustedes tienen mi permiso para vencer. Va a venir el pueblo y los ejércitos y ellos tienen esa autorización para matar a los judíos porque así se estableció con Amán, pero con el otro documento les doy permiso para defenderse, para ponerse de pie y para vencer a aquellos que los van a matar.” De tal manera que el rey no dijo: Les voy a mandar mas armas; él dijo: “Se pueden defender” y a veces en nuestra vida cristiana necesitamos escuchar esas palabras de parte de Dios que están plasmadas en Su palabra donde dice: “Te doy permiso para vencer contra el pecado, contra las cosas a las cuales estás cediendo.” ¿Y cuántas cosas hay en las cuales estamos cayendo? Pero Dios nos dice que tenemos permiso para vencer. 
    Muchas veces los amarres que hace el diablo son difíciles de quitar, quizás por el pecado, por algún mal hábito en nuestra vidas; quizás estamos amarrado con ciertas actitudes, con ciertas ideologías, pensamos, aún quizás viniendo a la iglesia, que venimos del chango, pensamientos que hemos traído del mundo y pensamos que no hay manera de zafarse, pero lo que dijo el rey al pueblo fue: “Te doy permiso. Tienes mi autorización, te doy el poder.” El pueblo judío dijo: “¿De veras? ¿Tenemos el permiso de parte tuya?” Si hubieran venido a atacar al pueblo judío con permiso o sin permiso podían haberse defendido, pero muchas veces necesitamos de una voz que nos diga: Te doy permiso para vencer.
    En ocasiones el esposo dice: ¿Será que comienzo este negocio? Y la esposa dice: Otra vez? ¿No ves que la otra vez fracasaste? Pero si después el esposo está orando y haciendo cuentas y sabe a lo que Dios le está dirigiendo, muchas veces lo que necesita el esposo es: Vamos a hacerlo,
    42 min
  • Ama a Tus Enemigos – Pastor Arturo Muñoz


    Ama a tus Enemigos
    Lucas 6:26-28
    26 “¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.
    27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; 
    28 bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.”
    Hay algunas cosas que el Señor Jesucristo pide de nosotros y es que demos. Debemos estar dispuestos a dar, pero antes de llegar al versículo 27, en el versículo 26 no sabemos a donde pertenece, si a los versículos que están antes o después porque dice “ ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!” ¿Será malo que alguien hable bien de nosotros? No, no es malo tener un buen testimonio. ¿Será malo que alguien diga: “Ese matrimonio anda bien” o “Ese joven ha cambiado su vida, está sirviendo al Señor”? Eso no es malo. Pero aquí se refiere a cuando estamos buscando agradar a los hombres antes que a Dios. Dice “¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.” ¿Qué padres? Hubo unos reyes que tenían ciertas palancas con ciertos profetas y cuando ellos pedían en ciertas ocasiones consejos de esos profetas, los profetas decían: “Usted haga bien, vaya a la guerra.” Cuando ese rey sabía que no tenía el permiso de Dios para tomar esa guerra, entonces los profetas hablaban bien de ese rey.
    Entonces, nos hemos acostumbrado a agradar a los hombres más que a Dios y ese es nuestro problema, Nos hemos acostumbrado a disimular lo que no somos. Cuando estamos disimulando por cuestión de que queremos agradar a alguien, estamos cometiendo un error. Estamos tratando de buscar el favor de las personas de alrededor, vivimos una vida pretendiendo que somos buenos, cuando no lo somos. Nuestra meta, muchas veces, es que otros hablen bien de nosotros y no estoy diciendo que si tenemos una mala mañana, vamos a poner una sonrisa, no estoy en contra de eso, pero si esa es nuestra meta, estamos mal. Nuestra meta debe ser que Dios hable bien de nosotros.
    Por eso dice: ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!” Está diciendo: Te preocupas que la gente habla bien de ti, mejor haz esto y entramos en el versículo 27 que dice: “pero” en vez de buscar el aplauso de los hombres, en vez de afanarse de que es lo que piensa la gente, asegúrate que estás buscando el aplauso de Dios, por eso está ese pero. Ese pero es muy importante. Dice “Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen;” Y está diciendo amad, es una palabra imperativa, no es si quieres o no, es que lo tienes que hacer, en vez de estar tratando de agradar a los hombres de una manera exterior, tratando de disimular, hay unas cosas que no se pueden disimular y es comenzando a amar a nuestros enemigos, porque es fácil odiarlos, no es fácil amarlos, pero Jesús dice: Deja de buscar el favor de los hombres, busca el favor de Dios y Dios quiere que hagas esto. 
    El amar es dar, y Dios dice: Pero amad a vuestros enemigos. De tal manera que Dios dice que debe dar amor. No solamente dice: Ama. Es sencillo decir que vamos a amar. Él dice que ames a tus enemigos, a tus vecinos que quizá todos las noches ponen música de Bad Bunny y no te dejan dormir; ama a aquellas personas que la traen contra ti y a veces nos imaginamos que ciertas personas y aún hermanos de la iglesia la traen contra nosotros cuando realmente no; nos imaginamos muchas cosas y Dios dice: En vez de alimentar ese enojo y odio dentro de ti, ama a tus enemigos, ama a los que hablan mal de ti, ama a los que te hayan hecho daño. 
    Es algo difícil de hacer. Dios dice que es fácil amar a los que nos hacen bien, pero es difícil amar a los que nos hacen algo malo. Hay gente mala afuera. No todos aman a Dios, no todos creen en el Dios que nosotros creemos, no todos buscan el favor de Dios y va a haber ...
    38 min
  • Hay Más Que Hacer Después De La Mitad – Pastor Arturo Muñoz


    Hay Más que Hacer Después de la Mitad
    Nehemías 4:1-6
    1 “Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. 
    2 Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? 
    3 Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará. 
    4 Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. 
    5 No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban. 
    6 Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.”
    La Biblia nos habla de Nehemías, él vivió aproximadamente 500 años antes de Cristo, era copero del rey Artajerejes; Nehemías 1:1 dice: “Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino,” De tal manera que el reino persa había conquistado al reino de Babilonia, Susa era capital del reino y Nehemías trabajaba dentro del palacio del rey, era simplemente un copero, no era rico, no era un empresario, no era un arquitecto, pero Nehemías era un hombre con un gran corazón. Cuando Hanani llegó a Susa, le empezó a platicar cómo estaban los muros destruidos, cómo estaba la gente, el corazón de Nehemías se quebrantó. ¡Qué fuera así con nosotros! Que pudiéramos ver la realidad de las cosas, de cómo está nuestro país y cómo la gente más y más necesita de Cristo.
    Nehemías tenía ese corazón y a pesar de la distancia, de qué tan lejos se encontraba Jerusalén, Nehemías en su corazón dijo: “Necesito hacer algo” y a través de unas circunstancias que sucedieron en el capítulo 2, cuando estaba sirviendo al rey, el rey le dijo: ¿Por qué está triste tu semblante ? Y Nehemías comenzó a decirle al rey sobre su ciudad, y sobre los muros y que necesitaba hacer algo y el rey Artajerjes le dijo: “Te voy a enviar, puedes ir, te voy a dar lo que necesites para llegar a Jerusalén y hagas lo que tienes que hacer.”
    Interesante, en el libro de Esdras, es Dios quien pone en el corazón del rey Ciro reconstruir la ciudad y el templo de Jerusalén y envió a Esdras, el sacerdote, para hacerlo. Esdras tuvo que ser enviado y Nehemías el copero dijo: “Yo quiero ir” y Dios le dio la oportunidad a través del rey Artajerjes de ir a Jerusalén. Cuando llegó a Jerusalén organizó a la gente y comenzó la construcción y esos muros no eran cosa fácil, ¡eran 4000 metros! Pero Nehemías dijo: “Yo tengo que hacer algo” y comenzaron a construir, no solo eran de 4 kilómetros de largo, eran de 12 metros de altura, el ancho de los metros eran de 2.5 metros y en algunos casos de 3 metros. No era cosa fácil.
    Nehemías 4:1 dice: “Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos.” El diablo siempre se va a enojar cuando estamos haciendo la obra de Dios. No le gusta cuando cambias tu manera de vivir, cuando dejas el pecado, cuando restauras tru matrimonio, cuando edificas tu familia y dice el versículo 2 “Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos?” Cuando estás cargando cubetas de cemento y estás poniendo ladrillos y  llevando esas piedras que pesan toneladas y alguien te dice débil, ¿Te la vas a creer? Ellos no eran tan débiles, le estaban echando ganas, pero el diablo siempre se va a burlar y te va a decir que eres un débil, que no sirves para nada, que te están lavando el coco, te va a mentir. “¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios?
    48 min
  • 8 Características De Un Hombre Excelentísimo Que No Te Pueden Salvar – Pastor Arturo Muñoz


    8 Características de un Hombre Excelentísimo que no te Pueden Salvar
    Hechos 10:1-8
    1 “Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, 
    2 piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. 
    3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. 
    4 Él, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. 
    5 Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. 
    6 Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. 
    7 Ido el ángel que hablaba con Cornelio, este llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; 
    8 a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.”
    Cesarea es un puerto que queda en el mar Mediterráneo; si tienes un mapa atrás de tu Biblia, te puedes dar cuenta que está Jerusalén y al lado izquierdo junto al mar esta Jope y un poco arriba de Jope esta Cesarea, está a más o menos a unos 65 km al norte de Jope. Para caminar esa distancia son 13 horas a un buen ritmo. Cornelio estaba en Cesarea marítima y Pedro estaba en Jope. Cornelio era una persona excelentísima, era una persona que amaba a Dios. Dice la Biblia en el versículo 1 “Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana” Un centurión era un hombre encargado de cien soldados, era un hombre importante. En el versículo 2 encontramos la primera característica de este hombre “piadoso” era una persona consagrada a Dios. Una persona piadosa es una persona devota, que quiere hacer lo que Dios le dice, no va a ser mala, ni grosera, ni altanera, es alguien conforme a Dios. Este hombre era piadoso. De tal manera que si hay algo que Dios busca de nosotros es que seamos más piadosos. Una persona piadosa es alguien que otorga perdón y busca a Dios.
    También dice la Biblia que era temeroso de Dios. Hemos perdido el temor de Dios. Vivimos en una generación en donde ya no nos acordamos que existe un Dios, pensamos que Dios vive solamente en un edificio. Dice en Habacuc 2:20 “Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.” Ciertamente Jehová estaba en su santo templo, en el templo de los judíos, pero ahora nosotros somos templo de Dios y Jehová ya no habita en un templo hecho de manos, ya no habita en un edificio, Jehová habita en nosotros y debemos temer a Dios, sabiendo que Él está ahí en todo momento. Cornelio era alguien que temía a Dios. Alguien que teme a Dios no va a robar, no va a decir malas palabras, no va a ingerir cosas que no debe, no va a ser gruñón. Alguien que es temeroso debe acordarse que hay un Dios que nos ve en todo momento y en todo lugar. No podemos decir “Es que hoy no es domingo, solo los domingos soy piadoso y temeroso.” Sino que en todo momento y en todo lugar debemos ser temerosos.
    Hechos 10:2 dice: “piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, ” no solamente él sino toda su casa eran piadosos y temerosos de Dios;  “y que hacía muchas limosnas al pueblo, ” ¿Cuántos de nosotros pudiéramos decir: Yo hago muchas limosnas”? Hacemos muchos problemas, hacemos muchas cosas, pero quizás no hacemos muchas limosnas. Una limosna era una ofrenda que no necesariamente se daba directamente al templo, se daba a gente que tenía necesidad.
    La Iglesia Cristiana Bautista no recibe dinero del gobierno, es una iglesia autónoma, pero imagínate que alguien que le dan un folleto, lo lee, es salvo y entonces dice: “Yo quiero apoyar a la iglesia, no puedo ir, pero voy a dar limosnas, voy a apoyar.” Cornelio apoyaba para construir sinagogas, para dar a los pobres, apoyaba a los necesitados porque él sabía lo importante ...
    34 min

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Escuche y vea predicación que puede cambiar su vida. Cada uno de los sermones han sido preparados para que usted pueda tener un crecimiento espiritual en la Palabra de Dios y para mejorar su vida…