Su vida no puede entenderse sin una infancia marcada por las filas de nazarenos, por la emoción contenida tras el antifaz y por el aprendizaje silencioso de la fe en el seno de su familia. Más que un comunicador, es un creyente que ha sabido poner su voz al servicio de lo que ama. Hermano de distintas corporaciones a lo largo de su vida y hoy profundamente unido a la Entrada Triunfal, ha sido nazareno, incensario y costalero, experimentando la Semana Santa desde todos sus ángulos