Estabilizada la monarquía con Fernando VII en 1814, en 1820, comienza una tradición de golpes militares, de pronunciamientos para forzar un cambio político, que se prolongan, en el s. XIX, hasta 1875. Al no haber mecanismos constitucionales de alternancia de gobierno, la tarea de cambio recaía en la Corona.
Guillermo Gortázar Echevarría, profesor de Historia Contemporánea de la UNED.