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“Preguntas de divan”
ACERCA DEL LUGAR DEL ANALISTA: ¿POR QUÉ ES NECESARIO HACER UN ANÁLISIS PARA SER PSICOANALISTA?
Con la Proposición del 9 de octubre de 1967 Lacan da forma a un modo inédito de entender el lugar del analista, rompiendo con la perspectiva tradicional en la que el candidato a analista debía ir cumpliendo con determinados requerimientos hasta que, una vez cumplidos, las “autoridades” determinaban que el candidato podía ser nombrado “analista”.
En cambio, Lacan vinculará el lugar del analista directamente a la experiencia de un análisis que se lleva hasta el final, hasta punto de poder localizar el paso de analizante a analista y de cernir la manera propia de habitar el deseo del analista, su deseo de sostener el lugar del analista.
Así, la autorización para sostener el lugar del analista ya no queda del lado de una autoridad externa que ratifica la formación y la experiencia del sujeto que desea ocupar esa posición, sino que queda del lado del propio sujeto: sólo uno mismo puede autorizarse a ocupar dicho lugar.
Se produce una separación de cualquier identificación imaginaria con el “ser analista”, de manera que solo la experiencia del propio análisis y el control sostenido de la práctica clínica permitirá calibrar, cada vez, las luces y las sombras del modo singular de cada cual de encarnar este lugar con cada una de las personas que acuden con su demanda.
Alrededor de estas cuestiones nos gustaría conversar con Carolina Koretzky. Psicoanalista radicada en París. Miembro de la École de la Cause Freudienne y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Doctora en psicoanálisis y docente del Departamento de psicoanálisis de la Universidad de París 8.
Coordinación: Esperanza Molleda y Rodrigo Bilbao
Encuéntranos en nucep.com
By NUCEP Sección Clínica de Madrid“Preguntas de divan”
ACERCA DEL LUGAR DEL ANALISTA: ¿POR QUÉ ES NECESARIO HACER UN ANÁLISIS PARA SER PSICOANALISTA?
Con la Proposición del 9 de octubre de 1967 Lacan da forma a un modo inédito de entender el lugar del analista, rompiendo con la perspectiva tradicional en la que el candidato a analista debía ir cumpliendo con determinados requerimientos hasta que, una vez cumplidos, las “autoridades” determinaban que el candidato podía ser nombrado “analista”.
En cambio, Lacan vinculará el lugar del analista directamente a la experiencia de un análisis que se lleva hasta el final, hasta punto de poder localizar el paso de analizante a analista y de cernir la manera propia de habitar el deseo del analista, su deseo de sostener el lugar del analista.
Así, la autorización para sostener el lugar del analista ya no queda del lado de una autoridad externa que ratifica la formación y la experiencia del sujeto que desea ocupar esa posición, sino que queda del lado del propio sujeto: sólo uno mismo puede autorizarse a ocupar dicho lugar.
Se produce una separación de cualquier identificación imaginaria con el “ser analista”, de manera que solo la experiencia del propio análisis y el control sostenido de la práctica clínica permitirá calibrar, cada vez, las luces y las sombras del modo singular de cada cual de encarnar este lugar con cada una de las personas que acuden con su demanda.
Alrededor de estas cuestiones nos gustaría conversar con Carolina Koretzky. Psicoanalista radicada en París. Miembro de la École de la Cause Freudienne y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Doctora en psicoanálisis y docente del Departamento de psicoanálisis de la Universidad de París 8.
Coordinación: Esperanza Molleda y Rodrigo Bilbao
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