Pastor Eduardo Díaz

Prejuicios


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El impacto de conocer a Jesús moviliza a las personas a compartir con otros esa experiencia. En el pasaje de hoy Felipe comparte la suya con Natanael. Lea los versículos 43 al 46. “El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.”

¿Qué pudo haber motivado a Felipe a buscar a Natanael? ¿Qué mensaje compartió con él? ¿Cómo reaccionó Natanael? ¿Qué observamos en la respuesta de Felipe?

Tal como señalaba en la reflexión anterior, el primer impulso de aquellos que conocen a Jesús es el de buscar la forma de compartir su descubrimiento con otros. La Iglesia siempre pierde cuando no sabe aprovechar este movimiento.

En el pasaje que nos ocupa Jesús decidió trasladarse hacia Galilea. No encontramos detalles acerca de dónde se encontraba, pero sí podemos observar que ya había comenzado con el proceso de rodearse de personas en las que podía realizar una inversión importante. Algunos ya se habían unido a él, pero tomó la iniciativa de invitar a otros.

La forma de acercarse a cada persona puede ser enteramente diferente, dependiendo de las particularidades de cada una. El método no es tan importante como la oportunidad que brinda el encuentro con él.

El pasaje tampoco nos provee información acerca de Felipe. No sabemos si era uno de los discípulos de Juan o amigo de Andrés y Pedro. El hecho es que debe haber estado vinculado con el grupo, pues aceptó unirse a ellos. Su primer impulso, sin embargo, fue salir a buscar a Natanael. Al llegar le compartió su descubrimiento. Sin duda Felipe tampoco entendía el significado más profundo de la identidad del Cristo. De todos modos no fue la información que le compartió lo que atrajo a Natanael, sino el entusiasmo y la convicción que comunicaba el mensajero. Esta es una de las claves en el proceso de compartir sobre el Señor. La gente percibe inmediatamente cuándo nuestro testimonio descansa solamente sobre palabras, y eso le restará credibilidad al mensaje.

Resulta interesante la respuesta inicial de Natanael: «¿Puede algo bueno salir de Nazaret?» No sabemos qué lo movía a pensar de esta forma, pero sus palabras claramente señalan un obstáculo interno que debía superar. Esta clase de prejuicios literalmente colocan un cerrojo en nuestra alma, que no nos permiten recibir nada del otro, aun cuando lo que nos estén ofreciendo sea bueno y apetecible.

Las trabas más grandes para recibir bendición de los demás no se encuentran en la pasividad de ellos, sino en nuestra tendencia a establecer pautas internas que prohíben el acceso a algunos que consideramos inadecuados para nuestra necesidad. Lo podríamos justificar apelando a razones de género, edad o raza. No obstante, los que salimos perjudicados somos nosotros, pues no percibimos que Dios es libre para tocar nuestra vida en el lugar y por el medio que él escoja.

«Muchas veces no percibo mis prejuicios, Señor, y por eso me pierdo de lo que tú quieres darme. Identifica estas convicciones internas que son verdaderos obstáculos en mi vida, para que así pueda renunciar a ellas y me abra a todo lo que tú quieres darme. No pongo condiciones, Padre, sino que dispongo mi corazón a recibir las deliciosas sorpresas que tú tienes reservadas para los tuyos. ¡Amén!»

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Pastor Eduardo DíazBy Eduardo Díaz