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Prensando a Rafa: vino y vinilo


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Siempre me gusta encontrar tiendas de discos con un toque diferente. En Perros Mediterráneos puedes disfrutar de focaccias crujientes y vino natural fresquito, seleccionado por Xavi, en la planta baja. Una vez satisfechas las papilas gustativas, el festín para los oídos te espera subiendo las escaleras: una selección de discos centrada en la electrónica, escogida por Rafa a través de sus conexiones boloñesas.

La semana pasada hablamos con Rafa sobre música, vino y la filosofía del white label.

¿Cómo acabaste montando la tienda?

Me mudé aquí en julio de 2020, durante la pandemia. Fue una aventura un poco freestyle abrir la tienda. Conocí a mi socio Xavi a través de un amigo en común, por la música y el amor por el vinilo. Acabamos siendo amigos y al poco, durante el COVID, antes del 2021, encontramos la ocasión de coger este local. Desde el momento que lo vimos, entendimos que la combinación entre un bar de vinos naturales y una tienda de discos sería algo muy divertido y contundente en la ciudad, y fuimos para adelante.

Yo trabajaba en una tienda de discos en Bolonia con uno de mis mejores amigos, que me enseñó todo lo que sé para llevar una tienda, sobre todo con la segunda mano que tenemos aquí. Empezamos a encontrar lotes de discos en Italia, y unos cuantos en España y en Francia, y de ahí salió la primera parte de la colección y del catálogo. La tienda es peculiar, está dentro de un espacio que no es solo bar, también exposiciones, eventos y workshops. Es un espacio creativo y la tienda a veces es complementaria, pero también un foco para que haya comunidad alrededor de la música.

Abrir justo en plena pandemia, ¿desafío u oportunidad?

Fue un poco un desafío porque no sabíamos hasta dónde podía llegar, pero también podía ser una oportunidad, porque había incertidumbre para el futuro. Fue lanzarse con nuestras pasiones y nuestro entusiasmo a algo que podía ser un trabajo, pero también una forma de expresar nuestro camino en la música. Yo colecciono discos desde hace más de 10 años, empecé en Bolonia y era algo que me llamaba la atención. Antes trabajaba en comunicación de eventos y como social media manager, o sea que quería escaparme un poco de ese mundo. No me escapé, porque todavía lo hago, lo hago para Perros.

Es duro llevar una tienda de discos. Ahora es un desafío en Barcelona porque hay muchísimas tiendas de discos, pero también es algo que alimenta a nivel cultural a la ciudad: la cantidad no te quita trabajo ni mercado, creo que puede ampliar el consumo del vinilo y el coleccionismo. Solo en esta manzana somos cinco tiendas: las cuatro de Galerías Olimpia y nosotros.

¿Hay algo especial en Sant Antoni que explique tantas tiendas?

Los chicos de Galerías Olimpia vienen de un movimiento más old school, son más veteranos que nosotros. No sé exactamente cuándo empezaron ahí, pero creo que Vinilarium, Rhythm Control y Crokan empezaron todos a la vez en ese espacio. Es un sitio bastante peculiar: una antigua galería comercial con un toque underground. Hay mucho apoyo entre nosotros. El primer año, como era COVID y había muchas limitaciones, les propusimos hacer piña y colaborar, e hicimos algún evento en la calle cuando se podía, con licencias especiales, DJ set y tal. Ahora ya no podemos, pero con Crokan, Lupin y Fari de Vinilarium hubo apoyo desde el minuto uno, y también con Dani de Glove. Hay mucho respeto y amistad entre los proyectos de la manzana de Sant Antoni.

Entre el bar y la tienda, ¿qué es más difícil de gestionar en Barcelona?

El bar, sin duda. Por los horarios, el personal que hay que gestionar, el problem solving semanal, pero también es lo que nos hace sobrevivir a nivel económico como negocio. La tienda de discos es complementaria, sobrevive sola, no va mal, pero entre Discogs y lo presencial sobrevive y ya, no es algo que nos dé un salario digno. Y depende de qué tipo de tienda de discos es la nuestra: una que está dentro de un bar que es también espacio creativo y de eventos. Hay diggers que necesitan un sitio más íntimo, cómodo y menos ruidoso que este, así que depende mucho de las variables. Discogs para nosotros es clave: si los coleccionistas ven que tenemos algo en Perros, vienen adrede a por ese disco o a por un pedido. Los que vienen solo a diggear por gusto suelen ser gente que ya nos conoce, o turistas que nos descubrieron por Instagram o Discogs.

Tener la tienda dentro de un bar crea desafíos únicos con los clientes, ¿no?

A veces se pierde un poco de tiempo, pero no mucho, porque hay bastante respeto con esa parte. Nunca hemos tenido problemas de volcar un vaso sobre los discos ni robos, la gente respeta el espacio de la tienda. Pero hay gente que es solo curiosa y no sabe ni cómo coger el disco ni cómo poner la aguja. Cuando merece la pena, siempre con sentido común, intentamos ayudar y formar, entre comillas, a quien quiere lanzarse a conocer el mundo del vinilo. Es importante, es algo cultural. Si alguien está atento, tanto Xavi como yo nos ponemos ahí, le enseñamos a poner el disco, le explicamos un poco. Y hay quien se lleva un disquito sin tener tocadiscos, porque la primera pregunta que hacemos es: ¿sabes usarlo?, ¿tienes tocadiscos en casa? Crea un mecanismo muy interesante: siendo un espacio cultural, hacer accesible un mundo tan de nicho como el vinilo a gente que no tiene ni idea es algo interesante.

Fuera de tener bar, tienda y eventos, también tenéis un sello de vinos, Funky Dogs Wines. Más allá de la ortografía, ¿qué tienen en común el vino y el vinilo?

Lo que vemos en común es que el vino natural también tiene esta forma de digging. Para llegar a un producto de calidad, que suene bien entre comillas, hay que conocer mucho el mundo y saber distinguir lo que es de calidad y lo que no, y tener el interés de ir a buscar, a diggear formas de expresión que no están en una atmósfera comercial. El vino natural y el vinilo comparten ese punto underground: tienes que ir a buscarlo para entenderlo, disfrutarlo y coleccionarlo. Por eso el artwork de las botellas es como una metáfora del white label, de los vinilos que no tienen portada ni a veces logo. Es algo inesperado, donde seleccionas lo esencial de la música sin una fachada, sin una imagen. Bastante puro y esencial, en plan less is more. Es un poco el paralelismo entre los white labels y este tipo de mundos.

Entre todas estas iniciativas, tienda, bar, actividades culturales y vino, ¿hay una filosofía única o lo tratáis todo por separado?

Hay una filosofía única, un hilo, seguro que lo hay. No es algo estudiado, no hay una forma precisa de llevar cada actividad. Hay un modus operandi y una filosofía, como decías, para no alejarnos de nuestros valores y principios, pero manteniéndolo con bastante libertad y sin forzar la cosa. Obviamente también hay un aspecto comercial, tiene que funcionar y sobrevivir como la tienda de discos, pero tratamos cada actividad con bastante flexibilidad. Nos une un hilo de pasiones en común, entre nosotros y el equipo que trabaja con nosotros, que son parte de nuestra familia y comunidad. Hay gente que lleva aquí tres o cuatro años y cada uno aporta su matiz, su visión. Como es un espacio de encuentro, una cosa tira de la otra, se transmite a la otra, y va un poco con el flow del proyecto.

Entre tú y Xavi, ¿cómo lo gestionáis? ¿Hacéis todo juntos o os repartís?

Somos bastante yin y yang, nos complementamos mucho en lo que hacemos dentro del local. Yo me ocupo más de la tienda de discos, los eventos, la comunicación junto a Greta, las expos tanto de arte como de fotografía, y un poco del aspecto creativo del local y la presentación de la marca, las colaboraciones y eso. Xavi es el gurú del vino natural, lleva más la parte de bar; yo, la de cocina. Luego delegamos en nuestros managers. Él se ocupa de toda la gestión un poco aburrida, aunque para él no lo es porque es importantísima: la cuestión fiscal, los números, la gestoría, la burocracia. Es quien mantiene el proyecto limpio y vivo.

Volviendo a tu vida antes de Perros, ¿qué tipo de música tenía la tienda donde trabajabas en Bolonia?

Un poco de todo, sobre todo como aquí: un buen 80% electrónica, entre house, techno y breaks, tanto de segunda mano como nuevo, aunque la mayoría de segunda mano. Pero también tenía mucho disco, mucho funk. En Italia hay muchas colecciones de esa época americana; el país tuvo una conexión muy rica con Estados Unidos en los 80 y 90, con el Italo Disco y todo eso, así que había muchas colecciones de ese estilo. También había hip hop, soundtrack, easy listening, world music. Era variado, como aquí, pero en una versión un poco más grande.

¿Cómo compararías la escena del vinilo en Bolonia y en Barcelona?

Totalmente distinta. Antes Bolonia tenía muchísima actividad, eventos, era una ciudad muy rica a nivel cultural y musical, y todavía lo es. Cuando viví yo ahí, hace casi 10 años, aún tenía ese espíritu universitario, era un poco la Berlín de Italia. Desde los 90 hasta 2010 fue uno de los melting pots del país por la música independiente. Había unas cuantas tiendas de discos en el centro, cuatro o cinco de las clásicas, que tienen de todo, y había mucho coleccionismo. Ahora hay algo más de decoro en la ciudad y el mundo del vinilo se fue limitando. La tienda de mi amigo, por ejemplo, ya no existe, solo vende desde casa.

¿Qué ciudad de Italia recomendarías para viajar a comprar vinilo?

Buena pregunta. Creo que Nápoles tiene un mundo escondido, también de tiendas de discos. Y en Milán seguro que hay tiendas interesantes. Lo que pasa es que en Italia hay muchos vendedores, pero también en zonas provinciales remotas: puedes encontrarte una tienda de discos de 40 años en un pueblo de 50.000 habitantes que sobrevive, no se sabe cómo, pero sobrevive. Por eso no te sabría decir una ciudad concreta. Y hay muchas ferias, es un país con muchos vendedores de discos, sigue bastante vivo, solo que no te sabría señalar una ciudad con una escena de tiendas importante.

Con la tienda, ¿sigues siendo coleccionista o buscas discos para vender?

Sí, sigo coleccionando mucho, compro tanto en tiendas como por Discogs. Obviamente aquí me cruzo con cosas que me quedo yo. Últimamente me cuesta un poco ir a hacer digging, pero cuando me puedo escapar voy a Vinilarium y a Discos Paradiso, son mis tiendas top en Barcelona.

¿Y cuáles eran tus inspiraciones musicales de adolescente

De adolescente me formé con el hip hop, vengo de esa escena, del R&B, de toda la black music, el funk, el disco. De los 13 a los 17 solo escuchaba hip hop, sobre todo hip hop italiano old school de los 90. Cuando me hice un poco más mayor, a partir de los 17, empecé a escuchar más ramificaciones: broken beat, R&B, algo más soul. Y de ahí soy la clásica persona a la que le gusta desde el folk hasta el techno oscuro. No tengo un estilo concreto, voy por temporadas: una estás a tope con el hip hop y la otra a tope con el house.

¿Cuáles eran tus inspiraciones más grandes del rap americano?

Un top 3 sería The Pharcyde, luego Method Man y Redman, y Notorious B.I.G., que es mi favorito, también tiene que estar ahí.

Tengo que confesar algo: siempre me gustó mucho el hip hop, incluso los beats instrumentales, pero la música electrónica nunca me ha enganchado. ¿Hay algún artista o estilo que sea un buen punto de entrada?

Hay muchas referencias, sobre todo en el broken beat y el breakbeat, muchas cosas que vienen del hip hop, porque al final son las mismas baterías, esos sonidos más fat, más gordos y deep. Y la música es infinita, se nota cuando algo tiene esas referencias, también el sampling. El house tiene mucho sampling del disco y del hip hop. Mira Moodymann, por ejemplo. Su sello, Mahogani Music, tiene influencias de hip hop. Y toda la escena de Detroit: Kyle Hall, Moodymann, Andrés tiene muchas canciones que suenan hip hoperas.

Una pregunta de la comunidad de Substack: ¿algún artista más underground, menos conocido, de tus favoritos actuales?

Te doy tres estilos distintos. Para lo más universal, soy fan evergreen de Motor City Drum Ensemble, Danilo Plessow, porque es un genio. Lleva 15 o 20 años sacando, con su sello y con su música personal, cosas sin un estilo preciso: desde disco edits y house edits hasta un disco que sacó hace un año para Rush Hour, más techno, acid, house, un poco de todo. Un genio contemporáneo. Luego alguien más misterioso, no sé si está sacando música ahora, pero sacó bastante y muy ecléctico: se llama Project Pablo, ahora firma como Patrick Holland, cambió de nombre. Tiene discos medio house, balearic, muy ambient, muy chulos. Y alguien actual de un estilo más techy, más duro: Carl Finlow, que también firma como Random Factor.

Una pregunta más: en Polonia había mucha influencia del Italo Disco, cosas como Al Bano y Romina Power. ¿Tienes algo de aquella época?

Tengo una canción polaca que creo que conoces: “Pola Monola + Coca Cola”

¡Qué hallazgo! Ese es Franek Kimono, el personaje rapero de un actor muy famoso, tipo De Niro polaco, de una época de disco rap paródico.

¿Y de los oldies italianos, qué recomendarías?

Para el hip hop y el soul recomiendo el Chicopisco de Neffa, que tiene un poco de todo: hip hop, funk, soul, un súper álbum. Y de otro estilo, para no hablar siempre de hip hop, Franco Battiato, que es algo timeless. Un músico, un genio siciliano, muy famoso, hizo millones de discos. Era una especie de vanguardista, porque usaba también música electrónica en las producciones, synths, drum machines.

Has mencionado Sicilia. Vais a organizar un festival en agosto, ¿no?

Sí, vamos a hacer un boutique festival con unos amigos que tienen un colectivo, una asociación cultural en Trapani. Somos amigos desde hace mucho, los conocí cuando vivía en Bolonia. Hacía dos o tres años que íbamos a verles en verano a hacer fiestas, digamos free party, y llegamos al punto de organizarnos con varios días de eventos. Es un pequeño festival de cinco días en Trapani, la primera semana de agosto.

¿Cómo ves el futuro de la tienda y las iniciativas que tenéis planeadas?

Ahora cerramos el 1 de agosto y volvemos el 20. Nada nuevo importante, vamos a seguir con nuestro programa. Lo que sí, a la tienda le llegó un lote muy grande de UK, así que a partir de septiembre saldrán muchas cosas nuevas en Discogs, vamos a ampliar el catálogo en unos mil o dos mil discos. Y siempre tenemos novedades con las distribuciones de aquí de Barcelona, las new releases; la selección la hacemos por criterio personal, de lo que puede funcionar aquí, y también por gusto propio, para tener algo que nos guste como propuesta. A nivel de proyecto seguiremos haciendo eventos en el Village Underground de vez en cuando.

Perfecto, les hacemos un shoutout. Muchas gracias, Rafa.

Gracias, y buena suerte con el Diggin’ It.

En Sant Antoni hay siete tiendas de discos en un radio de diez minutos a pie, y muchas más en Poble Sec y el Raval. Si necesitas un descanso de tanto crate digging, pásate por Perros a tomarte una copa de vino y a encontrar algunos discos más. Porque ¿quién necesita descansar de eso?

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Bonus

Una selección de 5 discos que representan la tienda. 💿

Artistas mencionados

* The Pharcyde

* Method Man & Redman

* Notorious B.I.G.

* Moodymann

* Kyle Hall

* Andrés

* Motor City Drum Ensemble (Danilo Plessow)

* Project Pablo / Patrick Holland

* Carl Finlow / Random Factor

* Al Bano y Romina Power

* Franek Kimono

* Neffa

* Franco Battiato

Tiendas mencionadas

* Perros Mediterráneos (tienda y bar de Rafa y Xavi)

* Vinilarium

* Rhythm Control

* Crokan’s Mutant Store

* Glove Records

* Discos Paradiso



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