A veces las melodías traspasan las barreras que guardan nuestros sentimientos, se vuelven la manera más sincera de expresar aquello que nuestras palabras no pueden por si solas; así es el amor, un estilo de vida que a veces ni nosotros mismo entendemos, que nos carcome por dentro y que se puede volver tan efímero y tan infinito a la vez, la epifanía más honesta de la vida.