El profeta Isaías alude hoya la consolación que viene del Señor, es decir, al anuncio del fin de la aflicción, el fin de una situación que no es la mejor para el pueblo. Ese anuncio del profeta comienza a cumplirse a través de Juan Bautista, el precursor del Señor. San Juan Bautista es presentado en este segundo domingo del adviento como aquél que prepara al pueblo para recibir la consolación que viene del Señor y que se verificará con la llegada del Mesías. El ministerio del Bautista en el desierto, lugar de purificación, indica que comienza algo nuevo, definitivo.