Hay momentos en los que sentimos que ya hicimos todo. Que intentamos, oramos, trabajamos… y no vimos el resultado esperado. Pero el “Mucho Más” de Dios no comienza cuando todo es perfecto; comienza cuando nuestra experiencia termina y decidimos obedecer una vez más.
Basado en Efesios 3:14-21, este mensaje nos recuerda que Dios puede hacer mucho más abundantemente de lo que pedimos o imaginamos, pero ese “mucho más” no es algo que esperamos pasivamente. Es algo para lo cual nos alineamos, nos ensanchamos y cooperamos.
A través de la historia en Lucas 5, cuando Pedro ya había lavado sus redes después de una noche infructuosa, vemos un principio eterno: primero obedecemos, después se manifiesta. El Reino opera donde la lógica humana termina. Donde el cansancio quiere cerrar la jornada. Donde ya habíamos decidido no intentarlo más.
El Mucho Más de Dios requiere una visión más grande, fortaleza interior para sostener lo que viene, un corazón donde Cristo no solo visite sino habite, y una atmósfera genuina de amor. Porque el crecimiento visible siempre descansa sobre una estabilidad invisible.
La Escritura declara que el poder ya está actuando en nosotros. No dice que actuará, dice que actúa. El límite no está en el poder de Dios ni en Sus recursos; el límite muchas veces está en nuestra fe.
No estamos esperando que Dios decida hacer mucho más. Estamos alineándonos para estar listos para liderarlo.
Escucha este mensaje completo y permite que Dios ensanche tu visión, fortalezca tu interior y rompa toda mentalidad limitada. Lo que viene no es pequeño. No es ordinario. Es Mucho Más.