Helen Torres en diálogo con Diego del Pozo.
Entre cíborgs y diosas
¿Qué es lo que media, si es que hay algo que lo haga, entre las diosas y las cíborgs? En 1985 Donna Haraway cerraba su Manifiesto cíborg declarando, entre orgullosa y resignada, que prefería ser cíborg a diosa, pero hoy, después de casi cuarenta años pensado de su mano a medida que nos íbamos adentrando en el Chthuluceno, el espacio que abren esos dos extremos se ha poblado de holobiontes, especies compañeras y toda una serie de criaturas y bichos que dan cuerpo a la reinvención de la naturaleza que cerraba el título de su primera gran obra.
¿Qué sentido tiene volver, en pleno siglo XXI, a las raíces lejanas del pensamiento feminista tentacular de Haraway? ¿Qué sentido volver a lo relatos de nuestros orígenes que trazamos a través de los simios, a los relatos de nuestros futuros que articulamos a través de los cíborgs?
Tal vez la clave resida en que, para seguir con el problema, tengamos que seguir siendo, después de todo y al mismo tiempo, mujeres, simios y cíborgs.