Con Salvador Cobo, editor de ediciones El Salmón, y Josebi Lorenzo, de la Asamblea Antimilitarista de Madrid y Edith, de Desarma Madrid.
En 1918, cuando casi toda la izquierda americana apoyaba la guerra y la participación en ella de su país, un joven radical escribía un lúcido ensayo antibelicista: según él, la guerra revelaba el verdadero rostro del Estado, que se servía de ella para extender su dominio en el extranjero y aplastar toda disidencia interna con leyes de excepción. Allí figura el aforismo que le hizo célebre: La guerra es la salud del Estado.