A los que puedan oírme les digo, no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará y caerán los dictadores y el poder que le quitaron al pueblo se le reintegrará al pueblo y así, mientras el hombre exista, la libertad no perecerá. Soldados, no os rindáis a esos hombres, que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen lo que tenéis que hacer, qué pensar y qué sentir. Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como a carne de cañón No os entregáis a estos individuos inhumanos, hombres máquinas, con cerebros y corazones de máquinas Vosotros no sois máquinas, no sois ganado, sois hombres Lleváis el amor de la humanidad en vuestros corazones, no el odio Solo los que no aman odian, los que no aman y los inhumanos Soldados, no luchéis por la esclavitud, sino por la libertad