Hay cosas que parecen gratis, pero te salen carísimas. Ese favor que no querías hacer, esa reunión donde nadie decide nada, ese solo cinco minutos en el celular que se convierte en media hora y en media culpa. Todo eso cuesta, aunque no te lo cobren hoy, aunque no venga en la tarjeta, aunque no lo veas. Esto se llama costo de oportunidad. Cada vez que dices sí a algo, matas en silencio otra posibilidad. Tiempo para tu proyecto, energía para tu cuerpo, atención para lo importante. En la siguiente oportunidad piensa esto, antes de decir sí. Si acepto esto, ¿qué estoy sacrificando sin darme cuenta? Porque lo más caro de tu vida a veces parece barato.