Cada año previo al inicio de clases entra en agenda el "Último Primer Día" de clases (UPD), un festejo que se popularizó en los últimos años entre los estudiantes secundarios que están por comenzar su último año.
Este acontecimiento suele generar preocupación entre los padres y docentes, por miedo a que “se descontrole” o surjan excesos de consumo de alcohol que pueda afectar la integridad o salud de los chicos.
De hecho, en las últimas horas se viralizó el video de un adolescente de Entre Ríos, quien durante el festejo, sostenía un elemento de pirotecnia (un mortero) que le explotó cuando lo manipulaba y debieron amputarle la mano.
Samuel López, ministro de Prevención de Adicciones y Control de Drogas de la Provincia, trató de desdramatizar la cuestión y, si bien aconsejó ocuparse del tema para minimizar los riesgos de una tragedia o al menos un mal momento para los adolescentes, remarcó que al fin y al cabo hay que tener en cuenta que el UPD parte de un costado positivo como es el inicio de un nuevo año escolar y -en este caso- el hecho de entrar en la recta final de la educación secundaria.