Este miércoles se cumple un mes del trágico accidente ocurrido en el arroyo Yazá, en Campo Viera, donde un colectivo de la empresa Sol del Norte fue embestido por un automóvil cuyo conductor, según la investigación, manejaba alcoholizado. A treinta días del hecho, Ariel Semczuk, propietario de la firma, repasó el impacto personal y laboral que dejó el episodio y exigió mayor presencia del Estado en las rutas para evitar nuevas tragedias.
“Esta fecha quedó marcada a fuego. Lamentablemente hay eventos que a uno le cambian la vida”, expresó Semczuk, quien describió el proceso que vivió desde aquel día. “Ha sido como haber perdido un familiar. Es un proceso de duelo: los primeros días, dimensionar lo que pasó, ver cómo uno sigue y juntar ganas para volver a trabajar”, agregó