La pérdida de un hijo es un hecho traumático y un dolor incomprensible para quien no lo sufre. En 2014, Johanna Piferrer lo sufrió, parió a su hijo Ciro a las 33 semanas de gestación, sin vida, sufrió violencia obstétrica, fue vulnerada y nunca recibió contención.
Interiorizándose en el tema, Johanna encontró en otras mujeres casos similares y por eso impulsó el proyecto de "Ley Johanna", que busca establecer procedimientos médico-asistenciales para la atención de mujeres y personas gestantes frente a la muerte perinatal, respetando los derechos de estas personas, quienes fueron deshumanizadas en el momento más difícil de sus vidas.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones contó que, en lo particular, "yo parí a Ciro en la semana 33 de gestación, sin vida, y a partir de ese momento fui totalmente vulnerada y violentada".