Un día muy difícil, muy triste, consternado… pero la vida sigue adelante”, expresó Ariel Semczuk, propietario de la empresa Sol del Norte, al referirse al accidente ocurrido en Campo Viera donde un colectivo de su empresa volcó tras ser embestido por un automóvil.
Semczuk contó que se enteró del siniestro a través del padre del conductor. “El chofer cayó al arroyo, salió a pedir auxilio y encontró un teléfono tirado en la ruta. Con ese teléfono llamó a su padre, que luego me notificó”, relató.
Según explicó, el propio chofer le contó cómo se desencadenó el accidente: “Me manifestó que venía por su mano descendiendo, a una velocidad moderada, porque había neblina. De repente vio que un auto venía fuerte, en una situación anormal, invadiendo su carril. Intentó desviarse hacia la derecha, pero la banquina se angosta mucho antes del puente. Aun así, trató de ubicar la unidad lo más a la derecha posible para evitar la colisión, pero el auto impactó al colectivo”.
El empresario detalló que el impacto fue determinante: “El chofer sintió una explosión frente a él y el colectivo empezó a irse hacia la izquierda. Pisó el freno al máximo, pero no pudo evitar que la unidad se desplazara hacia el puente. Si esto pasaba 100 metros más adelante, el colectivo hubiera terminado en la banquina y hoy estaríamos hablando de víctimas leves. Lamentablemente, fue el peor lugar posible para que ocurriera un impacto”.
Consultado sobre las condiciones del camino, Semczuk señaló que “había neblina” y que “la ruta tiene su señalización, aunque quizá deficiente en algunos sectores”. Sin embargo, destacó que el personal de la empresa “está habituado a esa ruta, a sus curvas, subidas y puentes”. Aun así, reconoció: “Si un vehículo viene excedido de velocidad con neblina, es una combinación fatal”.